Todas las entradas por Pienso, luego viajo

ZARAGOZA

Es la ciudad en la que vivimos. Tiene alrededor de 700.000 habitantes y considero que es el tamaño ideal. No tienes la sensación de ciudad pequeña a la que le falten servicios ni es demasiado grande para manejarse y desplazarse.

Está bien situada entre Madrid y Barcelona, comunicada por AVE, también a Huesca. Sin embargo la línea de tren Zaragoza – Teruel – Valencia es deficiente, aunque siempre se puede ir en autobús.

Tiene aeropuerto y actualmente los vuelos regulares todo el año son a Milán, Londres, Bruselas, Cluj-Napoca, Bucarest, Palma de Mallorca y Tenerife, y en verano suele incrementarse la oferta a Ibiza, Lanzarote, Venecia, Múnich, Menorca y París.

La comunicación por carretera es buena al tener autovías y autopistas. A Huesca se llega en unos 40mn y a Teruel en hora y media.

He realizado una selección de imprescindibles desde nuestro punto de vista.

CULTURA

Basílica del Pilar, sin duda por la que se conoce Zaragoza en el mundo. Situada en la Plaza del Pilar y donde también se encuentra La Seo o Catedral del Salvador (Patrimonio de la Humanidad por la Unesco). Dentro está el Museo de Tapices. A muchos sorprende que Zaragoza tenga dos catedrales, se dice que es la única ciudad del mundo que las tiene y en la misma plaza, aunque sólo tenga un cabildo. Como curiosidad, es el único edificio cristiano del mundo que contiene símbolos taoístas.

La entrada a la Basílica del Pilar es gratuita y en la entrada se pueden adquirir las famosas cintas de la medida de la Virgen. En el interior del templo, de sus columnas cuelgan las banderas de todos los países latinoamericanos, además de dos de las cuatro bombas que se lanzaron durante la guerra civil. Ninguna de ellas hizo explosión. Es de estilo barroco mientras que La Seo es una amalgama de estilos debido a numerosas ampliaciones y reformas.

La Seo tiene horario de visitas y su entrada no es gratuita.

La Plaza del Pilar es peatonal y es habitual encontrarse con peregrinos venidos de todo el mundo. Aquí también está situado el Ayuntamiento de la ciudad, la Lonja, una oficina de turismo, la Fuente de la Hispanidad, el monumento a Goya y, en el otro extremo, la Iglesia de San Juan de los Panetes con su torre inclinada. En esta plaza comienzan las Fiestas del Pilar que se celebran cada año alrededor del día 12 de octubre, festividad de la Virgen del Pilar y Día de la Hispanidad. Ese día es la ofrenda de flores a la Virgen. Se celebran conciertos, el mercado de las Tres Culturas en junio, o el mercado de Navidad.

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MUSEOS

Zaragoza tiene más de 2000 años de historia, se fundó en honor a Cesar Augusto de quien recibió el nombre. Es por ello que no hay que olvidarse de visitar el Museo Fluvial, el Museo del Foro Romano, Museo de las Termas y el Museo del Teatro Romano.

También hay monumentos de estilo mudéjar como la Torre de la Iglesia de María Magdalena en el barrio de la Magdalena.

El primer domingo de cada mes los museos son gratis de 10 a 14:30h. Enumeraré los más importantes:

La Aljafería (donde se realizan las sesiones de las Cortes de Aragón) es el palacio árabe más septentrional del mundo, los domingos la entrada es gratuita.

El Centro de Historias donde está la Escuela Museo Origami.

Museo de Zaragoza.

Palacio de Sástago.

Patio de la Infanta (en la Central de IberCaja).

La Lonja.

Museo de Pablo Gargallo.

Museo de Pablo Serrano.

Museo de Goya (no podíamos olvidarnos de nuestro importantísimo pintor aragonés).

CaixaForum.

También es interesante la Noche en Blanco que se celebra en el mes de junio. Es una fiesta nocturna llena de actividades en la que el horario de los museos se amplía hasta las 2:00h de la madrugada y se hacen actuaciones musicales. Como curiosidades, esa noche se puede realizar la visita nocturna al faro de la Cámara de Comercio, subir a la Torre del Pilar, a la Torre de la Iglesia de San Pablo, realizar visitas guiadas al Paraninfo de la Universidad, que es además un edificio emblemático de la ciudad situado en la también céntrica Plaza de Basilio Paraíso.

Merece la pena nombrar también sus teatros: Teatro Principal en el Coso, Teatro de las Esquinas en Duquesa Villahermosa, Teatro del Mercado en la Plaza Santo Domingo y el Teatro Arbolé dedicado a los niños y situado en el Parque del Agua.

VISITAS GUIADAS

Se pueden contratar en la oficina de turismo. También recomendamos por su originalidad y entretenimiento las que realizan a nivel privado:

Gozarte

Civitatis

Zaragusta

Aventourarte

También el bus turístico es una buena opción para conocer la ciudad sentado cómodamente.

PUENTES

Tampoco podemos olvidarnos de los puentes que cruzan el río Ebro, se pueden contar hasta quince. Sin duda algunos de los más significativos son: el Puente de Piedra de estilo gótico y, los puentes construidos con ocasión de la Expo del Agua de 2008, el Pabellón Puente, la Pasarela del Voluntariado y el Puente del Tercer Milenio que habréis visto en varios anuncios de coches.

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CALLEJEAR

Para moverse por Zaragoza se puede emplear el bus urbano, el tranvía y taxi además de las  motos eléctricas, bicis y patinetes que empiezan a inundar nuestras calles. No obstante aconsejo recorrer el centro a pie. El caso antiguo es el segundo más grande de España. Callejear por el Paseo de la Independencia de estilo francés, la calle Cádiz, la calle San Miguel, la Plaza de España, el Tubo y, como, no el cabaret El Plata, la calle Alfonso que lleva a El Pilar, la calle Don Jaime, la calle Mayor, la plaza San Pedro Nolasco llena de terracitas para tomar algo, la plaza Santa Marta, la calle Heroísmo y tantas otras. Por todos estos lugares encontraremos gran oferta de bares y restaurantes. Aunque por supuesto la hay también en otros barrios fuera del centro: en la Almozara, las Delicias, las Fuentes, el Actur, Montecanal, Romareda…

Restaurantes

También hay varios centros comerciales con variada oferta de restaurantes además de tiendas: Puerto Venecia es el que recibe mayor afluencia de público quizás por su situación en la circunvalación Z40 que te evita entrar en la ciudad, Grancasa situado en el Actur, Aragonia situado en la Romareda, Augusta en la Z30, Plaza en el polígono del mismo nombre y cerca del aeropuerto.

PARQUES

El parque más nombrado en Zaragoza es el Parque Grande o de José Antonio Labordeta. El Parque del Agua Luis Buñuel que se hizo para la Expo 2008. En la ribera del Ebro también es muy agradable pasear por la arboleda de Macanaz. El Parque de Plaza ideal para llegar en bici.

CANAL IMPERIAL DE ARAGÓN

Se construyó para mejorar el regadío en la región e incluso para navegación. Cruza Zaragoza y se puede ir al lado de su cauce caminando o en bici lo que resulta muy agradable además de conocer una de las obras hidráulicas más importantes de Europa. Pueden verse sus exclusas en el barrio de Casablanca. Mide 110km desde Fontellas (Navarra) hasta Fuentes de Ebro.

En septiembre se celebra la Bajada del Canal en la que participan embarcaciones realizadas por los mismos participantes. El camino cuenta con animación musical, bar y puestos artesanos.

CLIMA

Zaragoza está situada en el Valle del Ebro por lo que es habitual tener días de niebla en invierno. A veces puede prologarse durante semanas en las que estamos sin ver el sol. Como contrapartida nos acompaña el famoso Cierzo, el viento que evita que tengamos más contaminación pero provoca una sensación térmica siempre más baja de lo que marcan los termómetros. Sopla más de 300 días al año, así que estamos muy ventilados.

Los inviernos pueden llegar a temperaturas mínimas por la noche de -4 grados centígrados.

El clima de Zaragoza se caracteriza por sus contrastes porque en verano es habitual superar los 35 grados y en ocasiones los 40.

Quizás la mejor época para venir sea junio o, en otoño, en septiembre y octubre.

¿POR QUÉ NOS GUSTA VIAJAR?

No a todo el mundo le gusta alejarse de su zona de confort más allá de sus vacaciones de estancia en playa o en montaña.

A muchos les parece tirar el dinero gastarse los ahorros de un año o dos en ir a otro país un par de semanas. Incluso viajar por el nuestro.

Evidentemente me refiero a las personas que se lo pueden permitir y no lo hacen.

Soy consciente de que no todo el mundo puede afrontar el presupuesto que supone un viaje.

También es verdad que hay muchas formas de hacerlo pero al final el desplazamiento no te lo quita nadie aunque encuentres una oferta.

Personalmente, muchas veces me ocurre que, los días antes de partir, me entra una especie de nerviosismo, como si algo fuera a pasarnos en el trayecto o en destino. Y pienso “qué necesidad, quién me mandará a mí ir a tal o cual sitio, no estoy tan mal aquí”.

Pero luego, en el momento que llego al lugar elegido, nada más aparcar el coche o nada más aterrizar el avión, me invade una sensación de aventura que me engancha de tal manera que a veces pienso en quedarme a vivir donde haya ido. De hecho, siempre trato de imaginar cómo sería mi vida allí.

Como digo siempre a los miedosos: en todas partes sale el sol.

Tendemos a imaginar oscuridad en todo aquello que nos da miedo. Hay personas que piensan que correr el riesgo de un viaje no les merece la pena. Yo pienso que desde que nacemos estamos corriendo riesgos todos los días, nadie está libre de ello ni en su casa. Por tanto, salgamos a conocer este planeta que habitamos.

Cierto es que viajar supone renunciar a nuestras comodidades incluso si puedes alojarte en los mejores hoteles. Hay que madrugar, cambiar constantemente de alojamiento con el consiguiente hacer y deshacer de maletas, comer diferente y no siempre lo que te gustaría y a la hora que quisieras.

Tienes que visitar lugares aunque el clima no esté de tu lado porque es probable que no vuelvas por allí. Puede que vayas en grupo y no encajes en él.

Y, a pesar de todo, a nosotros nos compensa. Nos renueva por dentro y por fuera, sacude nuestras almas, nuestras conciencias. Te das cuenta de que hay miles de realidades distintas a la tuya, pensamientos, ideologías, religiones, que no hay una verdad absoluta. Cada uno hemos crecido en una sociedad diferente y ello marca nuestra forma de vivir y de pensar.

Cuando sales de tu entorno y te sumerges en el de otros, tu mente se expande, te vuelves más tolerante, te das cuenta de que formas parte de algo más grande y no sólo de ese pequeño mundo que nos fabricamos estando en casa.

Cuando el cambiar de alojamiento, hacer y deshacer equipaje, madrugar, comer diferente, renunciar a ciertas comodidades, se convierten en tu rutina diaria y lo asumes como parte de ti, te acostumbras a la itinerancia  y, a partir de ahí, todo es disfrute y dejarte empapar por cualquier experiencia que la vida te presente cada día. Todo lo demás se vuelve accesorio, ya no importa cómo vistes, cómo llevas el pelo, si tienes más o menos cosas. Eres tú en estado puro, adaptándote a cada momento.

Si te da el sol, te pones una gorra; si tienes calor te abanicas; te adaptas al momento. Dejas de darle tanta importancia a tu imagen que tanto te preocupa cuando estás en tu lugar de residencia, en el qué dirán.

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Desaparecen todo este tipo de presiones de la sociedad en la que vivimos. De repente no hay límites, todo está por descubrir, dejas de vivir en una burbuja y quieres comerte el mundo, no pararías.

Si pudieses quedarte en el viaje, lavar la ropa y continuar, no lo dudarías, harías de la itinerancia tu vida, te instalarías en ella, descubriendo nuevos lugares, sumergiéndote en otras culturas, conociendo personas cuyos pensamientos y formas de vida son tan buenos o mejores que los tuyos. Sientes la pureza de otras almas y te dejas sorprender por sus creencias. Te impregnas de todas esas maravillas que están ahí fuera.

El mundo nos transforma y realmente esto es lo que nos llevaremos de esta vida: las experiencias nos completan.

¡Mundo, allá vamos!

Especial Black Friday

Aprovechando la fiebre consumista de esta semana os recopilamos algunas ofertas de viajes para los más madrugadores. Con un poquito de suerte también es posible conseguir auténticos chollos para viajar.

  • Transporte

Por tierra, mar y aire los descuentos están por todas partes.

Iberia, hasta el 40% en vuelos y vuelo + hotel

Vueling, toda la semana es ‘negra’ o amarilla

Air France, atención a los vuelos intercontinentales.

Ryanair, tiene ofertas cada día de esta semana, vuelos desde 5€.

EasyJet, 60.000 asientos con hasta el 25% de descuento para viajar por toda Europa

Emirates, vuelos desde 549€ a los destinos más populares.

Latam, Latinoamérica hasta un 30% de descuento.

Renfe, hasta el 70% de descuento en 1.500.000 de billetes.

Flixbus, el uber de los autobuses, ofrece 10.000 billetes a 1€ por toda Europa.

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  • Hoteles

Melia: Hasta un 50% en reservas.

Iberostar Hotels, hasta un 40% de descuento.

Vincci Hoteles, 15% descuento online.

Sercotel Hotels, hasta el 50% de descuento en reservas.

Paradores, desde 66€ la reserva de habitación.

  • Agencias de viajes

Las populares y grandes agencias online ofrecen interesantes descuentos, pero os proponemos estas menos conocidas:

Kerala, especialista en circuitos.

Exoticca, tambíen con descuentos en circuitos.

Ratpanat, safaris por Africa, 10% descuento.

Destinia, ofertas continuas durante todo el Black Friday.

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  • Equipaje

Samsonite, hasta el 50% en maletas.

Eso es todo, esperamos que encontreis ese viaje soñado a un precio reducido.

Feliz finde!

QUÉ NOS GUSTA CUANDO SOMOS TURISTAS

Creo que todos somos conscientes de esos pequeños detalles que nos gustan cuando viajamos y, al revés, de esas cosas que nos molestan.

Que sea complicado averiguar cómo hacer una cosa u otra es terrible porque en general no estás una semana en el mismo destino, necesitas que las cosas sean sencillas. Voy a intentar resumir ese tipo de detalles para intentar que mejoremos cada uno desde nuestras posibilidades.

Que un sitio tenga oficina de turismo en el lugar adecuado es importante. A veces estás viajando por tu cuenta en tu propio coche y la oficina de turismo está en un lugar peatonal o en un sitio donde no puedes parar un par de minutos para solicitar un mapa y un folleto con lo que hay que visitar en la zona. Este es un error que podría solventare en cualquier ciudad teniendo una oficina de turismo céntrica y otra en la entrada a la misma. Así podrías pedir información tanto si viajas en coche como si vas en viaje organizado. Además es importante que en estas oficinas haya personal que hable, al menos, inglés. Nos guste más o menos, se ha convertido en idioma universal y, llegar a un sitio a pedir información y que sólo hablen el idioma local, es desesperante. Además deberían estar lo suficientemente informados de lo que hay que visitar en esa zona. A veces te encuentras con personal que no tiene ni idea y te das cuenta que estás más informado tú que ellos.

Tengo una anécdota personal respecto a Pompeya. Cuando fui todavía no había navegadores ni móviles con internet, me desplacé una mañana en mi coche desde Roma y nadie me supo indicar dónde estaba la entrada para visitar las ruinas, y por supuesto no había señales que lo indicaran. Todavía no puedo creer que nadie supiera decirme dónde estaban ¿a qué creen que van los turistas allí? Conclusión, me volví sin verlo porque, cuando lo encontré, cerraban en 15 minutos y me prohibieron la entrada. Del enfado juré que no volvería y así ha sido.

Que llegues a una población bien o mal señalizada es el día y la noche. Si un lugar quiere volcarse con el turismo, es lo primero que debe revisar. Imagina ir por un sitio desconocido buscando el lugar famoso/imprescindible de allí y que no haya ni una señal que lo indique. Es desesperante, sobre todo, si no puedes comunicarte con la gente.

También te encuentras lugares bien señalizados pero el camino tiene un mantenimiento deficiente, un acceso terrible y/o temes por la salud de tu coche.

La amabilidad de la gente influye mucho pero ahí los gobiernos o ayuntamientos tienen menos culpa. No obstante, la educación cívica para recibir turismo es muy importante. En un país como el nuestro ni os cuento. Deberíamos tender a la excelencia. No se puede pretender exprimir a todo el que venga sin ofrecerle calidad a cambio. Porque vendrán una vez a ver nuestro patrimonio pero, volver o no, dependerá de cómo se sientan tratados. Y debemos ser empáticos, tener la suficiente habilidad de saber cómo nos gustaría que nos trataran a nosotros en un lugar donde no conocemos el idioma y actuar en consecuencia.

Este año que hemos visitado China, hemos sido muy conscientes de todo ello. Sólo comíamos en restaurantes que tuviesen la carta subtitulada en inglés o con fotografías de sus platos porque, si no, no sabíamos qué pedíamos. También es importante ofrecer platos típicos del lugar porque, al fin y al cabo, es lo que vas buscando. Imagina ir a Segovia y no encontrar un sitio donde degustar el cochinillo.

También nos pasó con los billetes de metro. Estaba explicado de tal manera –en las máquinas expendedoras- que no supimos entenderlo a la primera y tuvimos problemas en la siguiente estación. A nadie nos gusta sentirnos como Paco Martínez Soria en “La ciudad no es para mí”.

También ocurre con calles que a determinada hora se convierten en peatonales. ¿Lo indican bien? Porque a nosotros nos han llamado la atención en algún sitio por este tema y nos señalaron un cartel que ponía “zona 1”. ¿De verdad en ese país pensaban que somos adivinos y sabíamos que la “zona 1” era para residentes a partir de cierta hora? O que se pueda o no aparcar en ciertos sitios y luego te encuentras el coche con un cepo amarillo en la rueda. Esto último lo sufrí en Bratislava y me lo habían aconsejado en la oficina de turismo.

Que intenten sablearte también lo detectas enseguida. Hay lugares que te venden la entrada, para nada barata, y arréglate como puedas. Si pides un mapa del lugar que vas a visitar te ofrecen una fotocopia y pagando. Los que hayan visitado Sicilia se sentirán identificados.

Lo mismo en los restaurantes. Si pides consejo para que te orienten porque no sabes qué pedir o cómo son de grandes los platos, no te gusta que te engañen para que gastes más. Cuidemos los detalles. Pongámonos en la piel del turista que ha venido a conocernos y a gastarse un dinero.

Todo esto repercute en el futuro. Y más ahora que hay plataformas como TripAdvisor en la que puedes leer opiniones anteriores.

Que las calles estén con sus nombres cuando corresponde también es importante cuando estás leyendo un mapa.

Que cada lugar tenga una página web en condiciones que sea sencilla de manejar para encontrar la información es fundamental. Siempre pongámonos en la piel del que no nos conoce y necesita localizar lo que busca.

No intentemos aprovecharnos del turista. No es tonto y no hablará bien de nosotros si nos aprovechamos de él o tiene dificultad para moverse porque no le indicamos como es debido. Seamos cívicos y mantengamos los lugares adecuadamente, cuidemos la limpieza, ofrezcamos calidad, seamos amables.

Viajando por España a nuestro aire

Esta reflexión no la aplico a viajes por el extranjero por los motivos que expongo en esta entrada. Tampoco para viajes organizados en que no eliges tú.

De siempre, cuando viajaba, me estresaba intentando verlo todo, me informaba antes de salir y, en destino, en oficinas de turismo de todo lo que había que ver y visitar, no fuera a ser que me dejara algo sin ver. Sacaba tiempo de debajo de las piedras para no dejarme nada.

Madurando y a través de la experiencia, la vida es corta, cierto, pero lo suficientemente larga para tener la oportunidad de volver al mismo lugar en una semana de vacaciones, un puente, un fin de semana.

De lo que me he dado cuenta viajando es que cometía el error de querer verlo todo y se me pasaba por alto disfrutar el sitio.

Ahora soy de la opinión de ver lo imprescindible o lo que más te atrae del lugar en cuestión y que te dé tiempo a disfrutarlo, a vivirlo, a formar parte de él.

Recuerdo las dos primeras veces que estuve en Andalucía: una con mis padres y otra de viaje de estudios al terminar el bachiller. En ambas ocasiones recorrí una región de diez provincias en 10 días ¡toma ya! Como si no hubiera un mañana. Y creo que este error lo cometemos muchos.

He cambiado y esto me lo ha hecho ver mi marido que, menos mal, es menos nervioso que yo. Ahora, cuando vamos a Andalucía, estamos una semana en una provincia. La recorremos a nuestro ritmo y la saboreamos ¡vaya que si la saboreamos! En el sentido literal. Y con el resto de España igual.

Es más, para alojarnos, preferimos escoger una localidad que nos haga de “centro de operaciones” y movernos desde allí.

¿Por qué? Por la comodidad de deshacer la maleta y no estar itinerantes durante siete días. Preferimos hacer de ese alojamiento “nuestro hogar” durante ese tiempo.

Solemos decantarnos por Aparthotel por varios motivos: tiene cocina, es más grande y dispone de los servicios de un hotel. Importante es que tenga lavadora, así no tienes que llevarte un maletón y puedes lavar en caso de una mancha, e incluso traer la ropa limpia a casa.

Hace tiempo que nos hemos dado cuenta que no es más caro que un hotel y realmente tienes más metros cuadrados por lo que estás más cómodo. Pero, sobre todo, el tener cocina nos da más libertad: desayunamos antes de salir, en pijama, y sin depender de horarios, y podemos cenar también allí a la vuelta de una excursión, cuando estás cansado, después de una ducha y no tienes la obligación de salir a cenar. Además puedes tomar algo más ligero.

El centro de operaciones, como lo llamamos nosotros, debe reunir varias características: que nos permita ir y volver cada día, es decir, que esté más o menos en medio de lo importante, que sea un núcleo poblacional medianamente grande, con supermercado, centro con algo de ambiente, si es una provincia con mar preferimos que tenga playa, que no haya dificultades para aparcar.

Nos informamos de las visitas que se pueden hacer tanto en ciudades como en el campo (paisajes, caminatas, etc). Recorridos guiados caminando, en bus con audio-guías, freetours, las que salen de las oficinas de turismo, las teatralizadas. Realmente hay muchas opciones en cada sitio. Seleccionamos la que más nos interese y nos adaptamos al horario y el día que mejor nos venga. Hay que ser precavido con los días de cierre de sitios que se quiera ir. Incluso hay que tener en cuenta si son fiestas en el sitio donde vas. A veces también puede ser interesante coincidir con una feria.

Otra cosa que miramos siempre es el calendario de mercadillos de la zona. ¿Por qué? Porque el día de mercadillo en cualquier sitio es un día más animado, con más ambiente. Es un aliciente más para dar una vuelta e incluso adquirir algo típico, sobre todo, los que venden alimentos del lugar. Nos gusta darnos una vuelta por ellos, sentarnos en una terraza de una calle peatonal a tomar algo y disfrutar del ambiente, entrar en un mercado o supermercado y ver qué venden allí, preguntar a la gente dónde comer.

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No somos muy exigentes en este punto. No buscamos sitios muy elegantes para comer, preferimos un sitio de toda la vida con productos de calidad, aunque las mesas sean de formica, las paredes de baldosa y las servilletas de papel.

Somos conscientes de que preferimos viajar más a precios moderados que tirar la casa por la ventana una vez al año.

También elegimos no verlo todo y disfrutar de lo que visitamos, hablar con la gente, desplazarnos a comer a un sitio que merezca la pena, desviarnos de lo planificado y hacer algo improvisado.

No nos gusta hacer un maratón de viaje sin dejarnos nada y llegar agotados a casa sin haber tenido la sensación de haber estado de vacaciones.

VIETNAM Y CAMBOYA: el viaje que nos cambió

¿Sabes reconocer un punto de inflexión en tu vida? ¿Cuándo algo hace click dentro de ti y ya no puedes dejar de pensar en ello?

Muchas son las vivencias que nos influyen, decisiones que tomamos a nivel personal, laboral, cambio de lugar de residencia, una enfermedad, experiencias.

Llevamos una vida normal, con altibajos como todos. Yo trabajo en una oficina de cara al público y esto imprime carácter, influye en la forma que te relacionas con los demás, en el vestir, en un orden de cosas. Hay trabajos en los que te puedes permitir llevar el pelo azul, un piercing en la nariz, vestir a tu aire, etc. En el mío no, por tanto te influye a la hora de comprar ropa, calzado, peluquería…

Así es y era nuestra vida, con las ilusiones del siguiente viaje, la casa, salir con los amigos, la familia. Hasta que nos decidimos por el viaje Vietnam y Camboya. Ya en la agencia de viajes nos aconsejaron que fuésemos primero a otros países de Asia y dejáramos estos para el final porque, sobre todo, Vietnam tiene mucho éxito y a lo mejor después  los demás no nos gustaban tanto.

Teníamos tantas ganas de ir que no quisimos posponerlo.

Fuimos con viaje organizado porque sólo teníamos dos semanas de vacaciones. Lo bueno es que era un viaje de ver cosas por la mañana y las tardes libres.

Hicimos noche en vuelo y llegamos a Hanoi por la mañana. Tan pronto que no nos daban la habitación hasta horas más tarde; así que, dejamos el equipaje y nos fuimos con lo puesto a dar una vuelta.

Nos atrapó desde el primer momento. Nos emocionaba vernos en medio de ese maremágnum de motos que habíamos visto tantas veces por televisión. Las aceras abarrotadas, porque las aparcan allí, sin poder caminar por ellas los peatones. Las calles del centro divididas por gremios como antaño en España, el mercado la mar de curioso por lo que venden en él, el lago, la gente, las terrazas en la calle Ta Hien con esas mesitas y taburetes de plástico enanos en los que te sientas y te llegan las rodillas a las orejas, donde te tomas una cerveza artesana Bia Hoi por 0,20€, los xiclos haciendo pequeños tours a turistas, el masaje de pies que nos dimos, y las comidas ¿ay qué comidas! La primera noche cenamos en la calle Ma May en el Ying Yang, todo riquísimo y muy variado, y el precio genial. La comida no es picante y las cervezas también nos gustaron.

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Al día siguiente nos llevaron a visitar el Mausoleo de Ho Chi Minh, el Palacio Real, la cárcel La Maison Centrale, el Templo de la Literatura, el Templo Ngoc Son en medio del lago Hoan Kiem.

 

Dimos el paseo en xiclo por el barrio antiguo o barrio de las 36 calles. Fuimos a ver el muy recomendable espectáculo de las marionetas de agua.

El guía nos contó las cinco felicidades de los vietnamitas: la familia, el trabajo, la salud, la seguridad y morir sin dolor.

Al tercer día salimos de Hanoi. Ya en ese momento empezamos a sentir que nos arrancaban de los brazos de un lugar que no queríamos abandonar. ¿Qué nos estaba pasando? Ahí comenzó nuestro cambio.

Nos trasladamos a la Bahía de Halong: espectacular. Me sentí la persona más afortunada viéndome en medio de semejante paraje natural, en un barco tipo Mississippi en el que sólo íbamos 20 personas y la tripulación, un lujo. Sobre todo la sensación de estar en el centro del universo esa noche en cubierta, escuchando el silencio y con miles de estrellas sobre nuestras cabezas, el mecer del barco mientras dormíamos. Algo me invadió por dentro, no me he vuelto a sentir así en ningún otro lugar.

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Hago un inciso aquí: los barcos turísticos sólo podrán seguir pernoctando allí hasta 2020, luego tendrán que ir y volver en el día. Queda poco, no lo dudéis e id.

Visitamos el pueblo flotante y, al día siguiente, el mirador Tip Top con vistas espectaculares de toda la bahía, y luego bajamos a darnos un chapuzón en la playa.

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De vuelta a tierra, visitamos la Pagoda Con Son y a coger un avión para nuestro siguiente destino: Hoi An, desde nuestro punto de vista, la joya de Vietnam. El lugar donde nos hubiésemos quedado a vivir.

Es una población cuyo casco histórico son casitas de dos plantas pintadas en amarillo. Al atardecer lo peatonalizan aunque se puede circular con bicicleta, las alquilan. E incluso puedes ir con ellas hasta la playa donde encuentras un montón de restaurantes de marisco.

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En Hoi An es imprescindible visitar el mercado e investigar todo lo que venden y lo diferente que puede ser con los nuestros. Nos llamó mucho la atención que tengan el pescado vivo, en muchos lugares de Asia es así.

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Estuvimos en el Templo Quan Cong que tiene unos conos de incienso colgando del techo con agradecimientos o deseos de la gente.

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El puente cubierto japonés es una maravilla y más iluminado por la noche.

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Los farolillos de seda de colores que encienden al atardecer y hacen del centro un espectáculo maravilloso que no puedes dejar de recorrer. Callejear por la orilla del río Thu Bon que está plagado de restaurantes para disfrutar su gastronomía, el puente sobre el río que también iluminan al atardecer, el mercadillo nocturno que hay al otro lado para adquirir recuerdos típicos de allí.

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Hoi An nos enamoró literalmente, algo hizo click en nuestras cabezas porque, dos años después, seguimos soñando y tenemos ese sentimiento agarrado al corazón. Necesitamos volver.

Al día siguiente, a nuestro pesar, al viaje continuaba y paramos en el museo de Da Nang para visitarlo y ver el Puente del Dragón. Este año han inaugurado el Golden Bridge o puente de las manos por estar sostenido por dos manos gigantes y se ha convertido en el atractivo turístico de la zona.

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De camino a Hue paramos en el Templo Thien Hue y un bunker donde había unos novios haciéndose las fotos de la boda, bien curioso, nos comentaron que era algo habitual.

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Tampoco hay que perderse el Mausoleo de Khai Dinh y sus figuras de piedra donde te puedes hacer una simpática foto. También visitamos el Mausoleo Minh Mang del Rey de las 500 esposas. Aún no saben en qué lugar exacto está su cuerpo, y es un sitio enorme.

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En Hue fuimos en barco por el Río Perfume y visitamos la Ciudad Prohibida. Tiene más variedad de estilos arquitectónicos que la de Pekín y personalmente nos gustó más que la de China.

La población de Hue la encontramos con las calles levantadas por obras en las canalizaciones por lo que no la disfrutamos tanto, pero también tiene ambiente y calles con restaurantes.

Al día siguiente avión a la Conchinchina que es como se llama el sur de Vietnam. Ho Chi Minh (la antigua Saigón) es una ciudad moderna de edificios altos, la más globalizada, y también la más cara. Su calle principal Nguyen Hue está llena de fuentes y es agradable pasearla por la noche. Caminando un poco más se llega al mercado nocturno donde venden imitaciones. También las hay en el Saigon Square. En casi todos los centros de las poblaciones hay una calle que se llama Le Loi, sería un equivalente a nuestra calle Mayor de muchos sitios. Descubrimos el Street Food Market con muchas opciones de cena y una zona común de mesas.

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Visitamos el edificio de Correos donde la gente se hacía fotos de boda, al lado está Notre Dame. También nos llevaron a ver el Palacio de la Reunificación. La ciudad no nos enganchó especialmente, pero hay que visitarla para hacerte una idea completa del país.

Y por supuesto hicimos la excursión al Delta del Mekong. Me dejó impresionada, aquí fue donde pude hacerme a la idea de lo que fue la guerra de Vietnam. Imaginaba a los soldados americanos cargados hasta arriba por aquellos canales llenos de mosquitos y una humedad terrible. Era imposible que hubiesen ganado.

Nos llevaron a una fábrica artesanal de caramelos de coco y a comer el pez “oreja de elefante” sabrosísimo.

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Abandonamos Vietnam y nos dirigimos a Camboya. Nos alegramos de haber escogido esta combinación porque no sabemos si volveremos a Camboya y los Templos de Angkor en Siem Reap merecen muchísimo la pena.

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Camboya es más pobre que Vietnam pero en Siem Reap tuvimos una estancia muy agradable. Es una población turística con ambiente, calles peatonales con restaurantes y tiendas. La comida es menos variada que en Vietnam pero también muy rica. La calle central es Pub Street donde puedes tomarte una cerveza y darte un masaje de pies desde 3$.

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La visita a los Templos de Angkor la hicimos en los tres días que estuvimos allí, es una extensión enorme. El primero que vimos fue el templo Ta Prohm donde se rodó la película Tomb Raider. La reconoceréis en la foto, los árboles forman parte del templo, se han unido a él.

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El que da nombre a la zona es el templo Angkor Wat cuyo perfil está en la bandera de Camboya. Hacía tremendo calor el día que estuvimos y sufrí un golpe de calor. Ese día nuestros móviles marcaban 49 grados de sensación térmica. Hubo personas de nuestro grupo que no llegaron a bajar del minibús por este motivo, y por supuesto llevábamos paraguas para protegernos en la medida de los posible. También el abanico es indispensable.

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El Templo de Bayon: típico por sus más de 200 cabezas de Buda mirando hacia los cuatro puntos cardinales, cada una tiene un tipo de mirada, una sonrisa diferente.

Consejo: en algunos templos puedes entrar con pantalón corto pero en otros no. Lo aviso para que seáis previsores. Yo tuve que comprar uno en la tienda de souvenirs en uno de ellos. Si no, un pareo anudado por encima puede ser una solución.

Os dejo también una imagen de la Puerta Sur de Angkor Thom donde también se aprecian las cuatro caras mirando hacia los cuatro puntos cardinales.

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De camino vimos gente recolectando arroz, a un padre pescando con su hija, puestos de venta de flor de loto, personas que venden artesanía en sus casas.

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Visitamos los Templos de Banteay Srei y Banteay Samre. Todo ello con el paraguas para protegernos del sol. Estuvimos en agosto, el guía nos dijo que la mejor época es mayo/junio.

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Por último nos llevaron al Tonle Sap Lake Floating Market. Un pequeño espacio flotante con tiendecillas en medio del río, donde también tenían cocodrilos.

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Y de allí regresamos a España.

Sin duda un viaje que nos marcó. Unos lugares que consiguieron poner mi alma en modo zen cuando soy una persona que actúa movida por el estrés y las prisas. Probablemente descubrirme a mí misma en otra onda, en esa fusión con el entorno, experimentar otra forma de vida más amable que la nuestra es lo que me ha cambiado. Lo mejor de todo es que nos ocurrió lo mismo a los dos en el mismo lugar. Nos transformó y no hemos vuelto a ser los mismos. No dejamos de soñar con esa zona del mundo.

Hemos cambiado desde entonces, somos menos materialistas, menos ambiciosos, me hice un tatuaje en el pie con la estrella de la bandera de Vietnam, me siento más hippie y más libre, viajamos más ligeros de equipaje desde entonces y somos más felices, más conscientes de que se puede vivir de muchas maneras y en muchos sitios.

VOLVEREMOS

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