En esta segunda publicación de Bolivia os contamos nuestra ruta saliendo de Sucre y llegando hasta el lago Titicaca, frontera con Perú. La primera parte de nuestro recorrido lo podéis encontrar en este enlace: Bolivia por libre en 21 días: parte 1, sur.
Autobús a Cochabamba
Cochabamba no estaba inicialmente en nuestros planes pero, el chico valenciano que conocimos en Uyuni, nos habló de este lugar conocido como “la ciudad de la eterna primavera” por sus temperaturas suaves. Bolivia no tiene salida al mar y los bolivianos tienden a ir a Cochabamba de vacaciones. Decidimos estar allí cinco días para descansar y ponernos al fin en manga corta después del frío que veníamos pasando.
Precio del billete: 8,42€ por persona en asiento semicama. Los autobuses parten de Sucre a las 21 horas (no hay más horarios) y llegan a Cochabamba a las 4 a.m. ¿Qué hacer con el alojamiento? Pues, o bien reservas ya esa primera noche aunque la vayas a emplear a partir de las 5 a.m., o haces como nosotros, hablas con el alojamiento y le expones la situación a ver si se apiadan de ti. Nos alojábamos en un Airbnb y la dueña no tenía huéspedes esa noche por lo que en un principio le daba igual que entrásemos a una hora que a otra. Fue muy amable, la verdad, porque nos hubiera tocado esperar en la cafetería de la terminal de autobuses hasta la hora del check-in.
De hecho, en la terminal había familias enteras tumbadas por el suelo y los bancos, niños envueltos en mantas. No entendimos el porqué de este horario. Esperamos en la terminal soportando el frio hasta que abrieron las dos cafeterías con las que cuenta la estación.
Cochabamba
Es una ciudad de más de 2 millones de habitantes y, salvando las distancias, nos recordó mucho a Valencia aunque la altitud no tiene nada que ver, Cochabamba está a más de 2.500 metros sobre el nivel del mar. También es la ciudad de las aceras rotas, hay que andar con mucho ojo para no tropezar.
Alojamiento
De nuevo nos alojamos en un Airbnb en una calle paralela a la Av del Libertador Simón Bolívar, muy cerca del Estadio Félix Capriles. Estuvimos 4 noches en un condominio que tenía piscina climatizada y nos costó 80€. Sin duda fue el mejor alojamiento de todos.
Centro de la ciudad
El centro es la Plaza 14 de Septiembre, es de planta cuadrada y los edificios que le dan forma son de color amarillo, en uno de ellos pone “Calatayud”.
Iglesia Catedral Basílica Metropolitana de San Sebastián de Cochabamba en la misma plaza. Estaba la bandera del Vaticano a media asta porque acababa de fallecer el Papa Francisco y dentro le habían dedicado un altar. Al igual que en otras iglesias de Sudamérica, está recreada la gruta de la Virgen de Lourdes.






En el Mercado Central hay un patio de comidas y nos encantó que hubiera opciones de pescado. El ambiente era muy animado y se comía en mesas corridas. Cerca de allí había más mercado, esta vez dentro de un edificio y con galerías con todo tipo de artículos. Compramos un queso que se llama Manjar de Dios, parecido al añejo tostado, muy rico. En el entorno del mercado, cambiamos dinero a mejor precio que en Sucre.
La historia del convento nos resultó muy curiosa. En 1726, un vecino de la Villa de Oropesa, Don Juan Salvador Crespo y Melchora Macías, donó un solar de 10.000 metros cuadrados, a tres cuadras de la plaza de armas, y 20.000 pesos para la construcción y, 27 años después, se solicitó a la corona española el permiso para la fundación del convento habiéndose aprobado mediante cédula real expedida desde el Palacio de Aranjuez el 29 de junio de 1753.




Calle San Martín de Cochabamba: es una calle larguísima que nos sorprendió muchísimo, en unos 2km, cada local contiguo es una óptica. Hay cientos, no sabemos si será rentable para todas. En sus anuncios indican que entregan las gafas graduadas en 15 minutos. Precio de gancho: 120 bolivianos, 12€ aproximadamente.
Este mercado es el mayor de Bolivia y uno de los más grandes de Latinoamérica. Nos advirtieron de que hay carteristas e íbamos con el móvil guardado y la mano encima del bolso. Es un mercado caótico por donde pasan vehículos, hay montones de bolsas de basura, animales en jaulas, verdulerías, carnicerías que te pesan la carne en una romana, pescaderías, droguerías, productos para coches, etc y, por supuesto, pequeños restaurantes y puestos en los que te hacen la comida allí mismo. Había tanta porquería que nos fuimos porque hacía mucho calor y olía muy mal. Nos llamaron la atención las chirimoyas por su gran tamaño, nunca las habíamos visto tan grandes.
Laguna Alalay
Es una laguna de agua dulce subandina situada al este de la ciudad, nos costó llegar pero merece la pena. Tiene unas dimensiones de 2,1 km de largo por 1,2 km de ancho y una superficie de 240 hectáreas. Desde allí se puede ver el Cristo de la Concordia.
Cristo de la Concordia
Desde nuestro punto de vista, una visita imprescindible en Cochabamba por las maravillosas vistas de la ciudad. Id antes del atardecer para disfrutarlo desde allí. Es una estatua monumental de Jesucristo que recuerda al de Río de Janeiro. Está ubicada en el cerro de San Pedro a una altura de 265 metros. La estatua mide 34,20 m de altura y, como está sobre un pedestal, la altura total es de 40,44 metros. No se paga entrada. Se podía subir en teleférico pero no funcionaba cuando fuimos. Mucha gente sube a pie sus 1.250 escalones y hay un desnivel de 200 metros desde la calle hasta el Cristo. Nosotros hicimos la subida en taxi por 25 bolivianos: 2,50€ precio cerrado. Recomendamos bajar caminando todos sus escalones recorriendo el Vía Crucis recién estrenado en abril de 2025. Es de un realismo que pone los pelos de punta. Las vistas de las luces de la ciudad y la Laguna Alalay son impresionantes desde allí.
Callejeamos la Plaza de Colón, pasamos por delante del Estadio de Fútbol, la Plaza de las Banderas y llegamos al Parque de la Familia. Este parque fue proyectado como zoológico pero lo remodelaron y terminó siendo un parque de luz y sonido. Entrada: 10 bolivianos, aproximadamente 1€. A las 20h y 21h hacen un encendido de luces en sus fuentes que saltan y bailan cambiando de color al son de la música. En la fuente más grande consiguen hacer una cortina de agua donde proyectan todo tipo de imágenes. En algunas de las fuentes se puede interactuar con el agua, hay arcos que puedes atravesar sin mojarte y rezar para que en ese momento no paren los chorros porque te puede caer toda el agua encima. Pasamos un rato divertido.








Iglesia de Nuestra Señora de la Merced
La historia sobre la construcción y el diseño de la capilla indican que su diseño inicial era una imitación de la Basílica de San Pedro en Roma. El templo pasó de ser una capilla particular a un templo de acceso público en 1982.
Autobús a La Paz
Precio del billete: 7,37€ por persona. En este caso viajamos de día y, aunque nos habían dicho que el viaje tenía una duración de 7 horas, fueron 8. Fue un viaje cómodo y, la última parte, por autovía. Se notaba que volvíamos a subir, Cochabamba está a 2.574 metros sobre el nivel del mar y La Paz a 3.650.
La Paz
La gran urbe tiene algo más de 3 millones de habitantes. Es la capital administrativa del país donde está todo el aparato del gobierno. Se encuentra a 3.650 metros sobre el nivel del mar y no es una ciudad llana precisamente, hay muchos desniveles, llevad caramelos de coca y de muña en los bolsillos para combatir el mal de altura.
Alojamiento
Nos alojamos 5 noches en un Airbnb en la Av 6 de Agosto, en el barrio Sopocachi, y acertamos con la ubicación, estábamos a pocos minutos andando de la Plaza Mayor de San Francisco. Nos costó 101,58€.
Centro de la ciudad
Oficina de Turismo: está en una esquina en la calle Colombia 154. Nos dieron información y consejos además del plano de la ciudad. También nos facilitaron el contacto de WhatsApp para reservar e ir a un espectáculo de lucha libre de cholitas cerca de la Plaza Murillo aunque también se organizan en el Barrio El Alto y son menos turísticos porque es donde va la gente local.
Plaza Mayor de San Francisco: donde se encuentra la Basílica Menor Nuestra Señora de los Ángeles del siglo XVIII. El altar mayor es de estilo barroco cubierto de pan de oro. Al lado hay un convento de la época colonial.










Cruzando la avenida desde la Basílica, en una de las calles que suben (hay que preguntar porque no está bien señalizado), tomamos un micro hasta el Mirador Killi Killi desde el que se ve toda la ciudad. También se ven las letras de La Paz justo enfrente.
Bajamos caminando a la Plaza Murillo donde encontramos la Catedral Metropolitana Basílica Nuestra Señora de La Paz con un frontón griego, de estilo neoclásico, cúpula y dos torres. Al lado está el Palacio de Gobierno y, en un lateral, la Asamblea Legislativa. El edificio rosa oscuro es el Museo Etnográfico.
Por la calle lateral de la Plaza Mayor de San Francisco, se llega a las calles del Mercado de las Brujas famosas por sus tiendas con fetos de llamas y otros animales, tiendas de esoterismo, de remedios para el vigor sexual, de hierbas, de cerámica para ofrendas, etc. A los indígenas les gusta hacer ofrendas a la Pachamama, que queman con madera de palo santo, y en estas calles venden todo tipo de artículos para ello.
Seguimos subiendo y llegamos a la Av Illampu donde comimos en el restaurante del hostal Tiki Maui, recomendado por otros viajeros. Su decoración está inspirada en la Isla de Pascua. Ahí al lado también se puede cambiar dinero a buen precio.
Lucha libre de cholitas
El espectáculo nos costó 80 bolivianos por persona, 8€. Si te van a buscar al alojamiento cuesta 90. No obstante, cuando llegamos, en la entrada ponía que costaba 100. El lugar está donde la Galería de ARTE MAMANI MAMANI, calle Jaén 710. Las cholitas son mujeres indígenas orgullosas de su herencia cultural pero también reivindican su lugar y desafían el estereotipo de lo que se espera de ellas. La lucha libre de cholitas es una categoría femenina de lucha libre profesional en su versión boliviana. Lo que vimos fue más espectáculo que lucha libre pero se dan unos golpes en la espalda cuando caen al suelo que duele oírlos. Una de ellas iba dolorida al terminar y no me extraña.
Está ubicada justo enfrente de la salida del espectáculo de las Cholitas. Este lugar guarda historias, leyendas y misterios. Tiene casas muy cuidadas de colores, con patios y con balcones que sobresalen. La calle fue testigo de frías noches de invierno en las que Pedro Domingo Murillo (un mestizo de origen humilde que impulsó la revolución para conseguir la independencia) y Apolinar Jaén organizaban reuniones secretas conspiradoras en contra del gobierno español. Prepararon la revuelta del 16/07/1809 pero en 1810 los ejecutaron y exhibieron públicamente sus cabezas. Desde entonces las leyendas hablan de fantasmas y ruidos extraños en esta antigua calle colonial. Se dice que un alma errante deambula por el lugar. Unos hablan de un ente, otros de una mujer, otros de un duende. Todo ello no hace sino alimentar el misterio.
Teleférico de La Paz
Es sin duda una de las mejores actividades que tiene la ciudad. Es el más extenso del mundo y el teleférico urbano más alto, por todo ello figura en el Libro Guiness de los Récords. Tiene 10 años y las últimas obras se terminaron en 2024. No es fácil, pero conseguimos descargar la app Yala para no tener que comprar una tarjeta física y se recarga en las estaciones. La aplicación tiene una restricción regional que evita instalaciones en móviles venidos de fuera. Se necesita activar el NFC para validar. Nosotros comenzamos a recorrerlo por la línea celeste y continuamos por la blanca, naranja, roja, azul, plateada, amarilla hasta terminar en la verde. Es maravilloso ver la ciudad desde arriba y, con los desniveles que tiene La Paz (en más de 3.000 km2), te haces mucha idea de lo inmensa que es. Está aprovechado cada hueco de cada colina, cada saliente. Pasamos por encima de casas, calles, mercadillos, campos de fútbol, cementerio, etc.










Barrio Chualluma
Esta era una zona insegura hace años y, el proyecto de pintar las casas de colores, consiguió revitalizarlo y que muchos visitantes se acerquen a recorrerlo. También pasamos por encima del mercadillo de la Avenida 16 de Julio. Después de la ruta del barrio de El Alto, seguimos hasta el final de la línea verde al barrio Calacoto de clase media-alta, un distrito financiero que estaba muy apagado por ser festivo (1 de mayo). El Jardín Japonés, situado aquí, también estaba cerrado ese día. Para volver después de comer, tomamos un taxi porque comenzó a granizar y caía agua por todas partes. Como hay tantos desniveles en la ciudad, en algunas de las avenidas daba miedo pasar porque era como atravesar una rambla o una presa que te podía arrastrar. Los coches están viejos y muchos no pueden poner el aire yendo cuesta arriba por lo que el pobre conductor iba con un trapo quitando el vaho del parabrisas. Fue toda una aventura.
Aunque parezca un barrio es una ciudad independiente situada en un altiplano a 4010 metros s. n. m. Ha crecido tanto, casi 900.000 habitantes, que ha superado a la ciudad de La Paz. Para visitar esta zona contratamos una excursión guiada a El Alto y la arquitectura Cholet. Precio 200 bolivianos por persona, aproximadamente 20€. No era barato pero íbamos solos con la guía.
Ruta Cholet
En este municipio empezaron a construir edificios con identidad andina que buscaban la modernidad y algunos incluso han llegado a costar el millón de dólares. Es el resultado de la evolución de las antiguas casas de adobe hacia esta arquitectura Aymara bien llamativa con colores brillantes. Se pueden ver desde el teleférico de la línea azul y son bien curiosos.
Cholet es una combinación de dos palabras: chalet y cholo, término empleado para identificar a personas de ascendencia indígena. El arquitecto que inició este tipo de construcción Cholet es Freddy Mamani que nació en 1971. Muchos lo comparan con Gaudí porque se ocupa tanto del exterior como del interior del edificio. Es una nueva arquitectura andina inspirada en las figuras de la cultura Aymara: el dios Wiracocha, sapos, la Pachamama, el sol, la luna, etc. La mayoría de los edificios de Freddy Mamani tienen la misma estructura en varios pisos: el primero para comercio, el segundo como gran sala de fiestas, el tercero para alquilar, y la zona superior para los propietarios. Una vez acabado, todo debe servir para generar dinero. Lo que se aprecia desde fuera es un edificio de tres o cuatro plantas y arriba un chalet en altura. Juega con la pintura buscando imitar los textiles de los indígenas.
Posteriormente, otro arquitecto llamado Santos empezó a imitarle y fue entonces cuando Mamani registró a su nombre el término Cholet que define su estilo. Así que Santos empezó a construir edificios inspirados en los Transformers, un estilo mucho más industrial, con grandes tornillos en las fachadas. En alguno incluso vimos la cabeza de Ironman. Es curioso además que cualquier fachada de estas está atornillada y los dueños pueden cambiar estas planchas exteriores y modificar totalmente el aspecto del edificio cada ciertos años. Lo hacen porque quieren llamar la atención de posibles clientes para las salas de fiestas que regentan. La gente de este barrio hace mucho dinero porque son trabajadores incansables. Empezaron importando productos de China y, cuando se dieron cuenta de lo que se llevaban los intermediarios, pusieron a sus hijos a estudiar chino en vez de inglés y los mandaron allí, de tal manera que los padres están en La Paz recibiendo la mercancía que les envían los hijos y vendiéndola de manera directa. Tal es la influencia china, que han empezado a construir edificios con los tejados terminando sus esquinas inclinadas hacia arriba.
La guía también nos contó cómo funcionan allí las fiestas Aymara, especialmente las bodas. Se han inventado diferentes figuras de padrinos para pagar cada cosa: el padrino del banquete, el de la música, etc. Cada familia de invitados tiene que llevar dos lotes de cervezas: uno para los anfitriones y otro para bebérselas ellos mismos durante la celebración. En cuanto al tema de los regalos, cuando entran, tienen que decirle al que está en la puerta si llevan un regalo de cariño o un regalo de devolver. El regalo de cariño es un detalle de bajo importe que se entrega sin más. Los mismos de los salones de banquetes te venden este tipo de detalles y también las cervezas para que no tengas que venir cargado hasta allí. En cambio, los regalos de devolver, implican un mayor gasto, es un regalo mejor pero obliga a las personas que lo reciben a hacer un regalo de igual o mayor categoría cuando les inviten a una celebración. Por cierto, en el suelo de los salones hay desagües y eso es porque en la cultura Aymara no puedes beberte todo el contenido del vaso, tienes que verter una parte al suelo para la Pachamama.
La ruta termina en un conjunto de viviendas sociales llamado Comunidad Whipala, decorados con unos impresionantes murales, fruto de Roberto Mamani Mamani, que cubren las fachadas de los edificios de 12 pisos.
Valle de la Luna
Para llegar hasta allí puedes tomar un micro desde la Plaza Belzu dirección Mallasa al Valle de la Luna. Entrada 20 bolivianos (2,10€). Una vez dentro, hay dos rutas para recorrer, una de 15 minutos y otra de 45. Es un original paisaje lunar con estalagmitas blancas. La garganta de abajo bien podría aparecer en cualquier película de Indiana Jones. Este lugar debe su nombre gracias a la visita que hizo Neil Armstrong (el primer hombre en la Luna) en 1969. Quedó maravillado por sus extrañas formaciones de arcilla erosionada, que le recordaron la superficie lunar.






Lago Titicaca
Salimos de La Paz en dirección a Copacabana, ciudad que está bañada por el Lago Titicaca. Sabed que Copacabana de Brasil recibe el nombre por Copacabana de Bolivia por una imagen de la Virgen de Copacabana que fue llevaba en el siglo XVIII de Bolivia a Brasil.
Este lago lo comparten Perú y Bolivia. La parte este pertenece a Bolivia y la parte oeste, más grande, a Perú. Tiene una total de 8.372 km2 y es el lago navegable más alto del mundo. Al llegar al Titicaca desde La Paz hay que cruzar una parte en barco en San Pablo de Tiquina, donde los autobuses vacíos son embarcados en grandes barcazas.




Copacabana
Es una ciudad pequeña de menos de 10.000 habitantes. Coincidimos con sus carnavales y un desfile de «peñas» donde delante van los hombres trajeados tocando una especie de carraclas y detrás las mujeres vestidas de cholitas, cada grupo con su uniforme. Nos hospedamos en el Hostal Sonia reservado a través de Booking. La plataforma solo admite pagos en dólares por lo que no pudimos pagarles en bolivianos. Aquí nos alojamos de paso para ir a la Isla del Sol.








Consejo: dejad las mochilas grandes en Copacabana e ir a la Isla del Sol con lo mínimo. La escalera del Inca es un horror de subida y con peso es peor. Madrugamos para ir al puerto de Copacabana para tomar el primer barco de la mañana hacia la Isla del Sol. Salen a las 8:30, 13:30 o 17h. Precio: 70 bolivianos los dos después de regatear. El trayecto dura una hora y media. Al llegar, también cobran una tasa de acceso: 20 bolivianos los dos.
Isla del Sol
Historia
Según la tradición inca, la Isla del Sol es donde nació su Dios Sol y los dos primeros incas. Cuenta la historia que, tras una gran inundación, la zona del lago Titicaca quedó sumida en la oscuridad y, después de varios días, el dios Viracocha emergió del lago Titicaca y viajó a la Isla del Sol donde ordenó la salida del sol y creó a los dos primeros incas del mundo: Manco Cápac y Mama Ocllo (el Adán y Eva de los Andes). Una versión más actual cuenta que, en el siglo XV, los incas invadieron la isla, arrebatándole el control a los gobernantes de la época. Inventaron la historia del dios Viracocha para justificar su reinado e identificarse con la antigua civilización de Tiwanaku que admiraban por su religión e ideología.
En la Isla del Sol viven tres comunidades indígenas: Yumani al sur, Challapampa al norte y Challa al este. Nosotros elegimos alojarnos en Yumani. Si te mueves caminando de una a otra, al llegar a los límites, te cobran otros 15 bolivianos por persona porque han montado unas «aduanas» en los caminos. Nos pareció alucinante.


Esta isla es toda peatonal, no hay vehículos. Allí viven 500 familias Aymara y entre ellos hablan esta lengua. La zona de costa está abajo y el centro de la isla está en alto, como una pirámide, así que nada más llegar te encuentras con la Escalera del Inca, aproximadamente 40 minutos de escalones empinados e irregulares de piedra, por eso es importante evitar ir cargado.
Alojamiento
Nos alojamos en la Casa de la Luna que incluía desayuno. También hubo que pagar en dólares y esta vez lo hicimos a través de PayPal. A pesar de que lo escogimos porque tenía calefacción, se trataba de una estufa. La habitación era enorme y no había manera de calentarla. Además, el agua caliente de la ducha funcionaba con una resistencia que calienta el agua conforme pasa por el sistema pero, si pretendes tener presión, no le da tiempo a calentarla y sale fría, así que había que ducharse con un hilillo de agua para que saliera caliente. Además, había que desenchufar el calefactor mientras te duchabas porque si no saltaban los plomos. Toda una experiencia.
Callejeando por Yumani se ven llamas y alpacas. En la zona alta están los restaurantes. El plato típico es la trucha. La isla está sin asfaltar y al caminar hay que tener cuidado con las piedras, pero se respira paz y las vistas son impresionantes. De camino nos cruzamos con una señora y su alpaca Lucas de 5 meses, muy suave, monísima, me la hubiera llevado a casa. Emitía unos soniditos tipo ronroneo que provocaban unas ganas tremendas de achucharla. Al atardecer, los matrimonios de pastores regresaban a sus casas con los animales; había muchos burros, nos llamó la atención. Es una sociedad muy rural, los niños crecen en libertad, asilvestrados, rodeados de animales y naturaleza. Esta isla nos encantó a pesar del frío. Desde el mirador se veía la Isla de la Luna a la izquierda, Copacabana enfrente y Perú a la izquierda. El Titicaca estaba como un espejo. Disfrutamos la puesta de sol y la sensación de plenitud fue maravillosa desde la parte alta.






Willka Taki
Esta es la ruta sagrada de la eternidad del sol. Son 3 horas de caminata de la parte sur a la norte. Aquella noche hubo una gran tormenta con relámpagos y truenos y parecía que se abría el mundo. Toda la isla se quedó sin luz y, por tanto, sin posibilidad de estufa. No me encontraba bien al levantarme, con esa altitud todo sienta peor, hacía mucho frío y me pasó factura, no descansábamos del todo bien. Aun así, decidimos iniciar la ruta. Estaba todo el camino embarrado y con piedras. Cuando llevábamos 1 hora de recorrido, en una curva del camino había dos hombres con una mesita parando a todo el mundo. Parecía un control de viajeros. Pues no, ¡era una de las aduanas! Una isla con tres pueblos que no se llevan bien y tienen una caseta en cada límite con una mesa y dos hombres a cobrar a todo el que quiera pasar. A pesar del enfado, seguimos caminando pero eran todo cuestas, cuando terminabas de subir una montaña, veías que el camino bajaba un poco y volvía a haber otra montaña para subir. Seguía sin encontrarme bien y finamente decidimos regresar. Recordamos que esta caminata es en altura. La Isla del Sol está por encima de los 3.800 metros sobre el nivel del mar. Si completas la caminata puedes volver en barquitas que salen del muelle de Challapampa y te devuelven a los pies de las escaleras del Inca.


Templo del Sol
Una excursión agradable es ir caminando desde Yumani al Templo del Sol que está en la orilla del agua. El sendero no es llano y hay muchos escalones de piedras cada uno de una altura. La vista es espectacular hacia las montañas nevadas y la Isla de la Luna.


Vuelta a Copacabana
Para regresar, hay que descender la escalera del Inca en dirección al puerto. El precio del barco no fue el mismo que al venir. Nos costó 80 bolivianos volver a Copacabana (venir nos había costado 70). Una hora y media después estábamos lavando la ropa y yendo al centro a buscar una compañía de autobuses para ir a Puno (Perú) al día siguiente. Nos pidieron desde 60 a 120 bolivianos por persona. El precio fluctúa en cada local. Horarios: 9h, 13:30h y 18h. Según cuál elijáis, el viaje será en autobús o en furgoneta. Este fue nuestro caso. Aunque en un principio nos daba igual, luego descubrimos que el espacio para las piernas no es el mismo pero les pedimos que nos reservaran la primera fila. Al día siguiente, tomamos la furgoneta en dirección a la frontera de Bolivia que está en Kasani. Los trámites fueron rápidos, estábamos solos en el control de pasaportes. Allí mismo cambiamos a soles los bolivianos que nos sobraron. Y hasta aquí nuestro periplo de 3 semanas por Bolivia. Un país de altura que puso a prueba nuestra paciencia, nuestra respiración y nuestra resistencia al frío. No dejéis de ir si tenéis oportunidad, la joya es el Salar de Uyuni pero recorrerlo entero porque no os dejará indiferentes.
Gastronomía
Disfrutamos mucho de la gastronomía de Bolivia que aúna elementos de la indígena, española e incluso árabe. Suelen ser platos combinados, carne fundamentalmente aunque también hay trucha en la zona del Lago Titicaca y suele acompañarse por papas (patatas), choclos (maíz) y salsa de ají.
- Saice: plato combinado con carne picada (molida dicen allí), plátano frito, arroz, tomates y patatas.
- Pique Macho: carne y salchichas con patatas y ají.
- Silpancho: carne empanada acompañada de arroz, patatas, ensalada y huevo.
- Sopa de maní: maní llaman al cacahuete.
- Anticucho: brocheta de carne marinada acompañada de patatas y choclo (maíz).
- Salteñas: es como llaman a las empanadas, muy baratas, ricas y una solución maravillosa para los trayectos en autobús de una ciudad a otra.
- Chanfaina: cordero guisado con arroz y patatas.
- Sajta de pollo: pollo con patatas y salsa de ají. El ají es un fruto picante que utilizan para hacer salsas, no solo en Bolivia pues lo vimos por toda Latinoamérica.

































