Albania en 12 días

Shqipëria, así se conoce al país en albanés, a orillas de los mares Adriático y Jónico, tiene un tamaño algo menor que Galicia. Albania tiene un pie en el pasado y otro en el presente pero mantiene los ojos en el futuro. Aislada durante décadas por una dictadura distópica a las puertas de Europa, sostiene claras diferencias con sus vecinos balcánicos. Este diamante en bruto está en el camino de ser devorado por el turismo de masas. Las cifras de turistas al alza y el enorme desarrollo urbanístico como el de su capital, Tirana, inmersa en todo tipo de construcciones y reformas para modernizarla a pasos agigantados, o los complejos hoteleros a pie de playa, en la costa, dan fé de ello.

La “pequeña Corea del Norte” de Europa como era denominada durante el irreductible mandato de Enver Hoxha, resistencia comunista hasta 1991 cuando se abrieron sus fronteras. Desde la antigüedad ha sido un cruce de caminos de diferentes etnias y religiones que han marcado la identidad albanesa. A día de hoy es un estado laico y uno de los tres países de Europa de mayoría musulmana junto a Kosovo y Bosnia-Herzegovina, aunque las tres religiones mayoritarias, musulmanes, cristianos y ortodoxos, conviven en paz y armonía, gracias sin duda a una práctica relajada y laxa del Islam.

Un país con tres millones de habitantes y otros tantos fuera de él que siguen emigrando a pesar del incipiente progreso económico limitado al turismo o al sector servicios. La democracia parlamentaria de hoy ha prometido a su pueblo un incremento del salario mínimo, insuficiente a todas luces con los precios que descubrimos en los supermercados. Nuestra guía de Tirana llegó a comentar que resultaba más económico comer de restaurante que hacerlo en casa.

La bandera del país es roja y tiene un águila bicéfala negra en el centro. Nos contaron que el rojo era de la sangre derramada de los albaneses y no el rojo comunista. Curioso nos resultó ver en muchos edificios oficiales la bandera de la Unión Europea ondeando al lado de la suya dado que no pertenecen a la UE, pero lo hacen precisamente como llamamiento para que se les acepte como miembro.

Estuvimos doce noches que distribuimos de la siguiente manera: dos en Tirana, dos en Shkodër, dos en Berat, cinco en Borsh y una última en Tirana. Más arriba os dejamos un mapa con todo el recorrido, los puntos de interés y alguna sugerencia gastronómica, que podéis usar en Google Maps pinchando en el cuadradito de ampliar mapa.

Consejo: Llevad dinero en efectivo porque el pago con tarjeta no está muy extendido, incluso en los alojamientos. Cierto es que en muchos lugares admiten el pago en euros, pero el cambio no es tan favorable.

TIRANA

La capital tiene algo más de 400.000 habitantes y se halla inmersa en un proceso de modernización que pasa por la mejora de sus aceras y construcción de altos edificios. Inversores extranjeros atraídos por los precios todavía asequibles en Albania están haciendo su agosto viendo la oportunidad que se les presenta ante el auge del turismo en este país que se ha puesto de moda. Elegimos un “bed and breakfast” cerca del centro, lo que nos resultó muy práctico para movernos caminando a todas partes. 

Pinceladas de historia: Enver Hoxha impuso una férrea dictadura comunista desde 1945 hasta su fallecimiento en 1985, ello no supuso la caída del régimen que consiguieron alargar hasta 1991. Desde entonces se han afanado en darse prisa para modernizarlo, como nos dijo la guía: lo que en otros países se ha hecho en 100 años, Albania ha tenido que hacerlo en 30. Incluso muchas de sus calles no tenían nombre. Además se han apresurado a borrar cualquier huella que recuerde al dictador. Otro dato curioso es que el alcalde de la ciudad de comienzo de este siglo, Edi Rama, quiso dar un toque de color a los edificios grises y mandó pintarlos y decorarlos, un buen ejemplo de ello es el edificio rosa del Ministerio de Agricultura. 

Barrio de Blloku: durante la era comunista estaba cerrado a la gran mayoría de los tiraneses. La residencia del dictador Enver Hoxha estaba situada allí y la del resto de su gobierno. De hecho había un check-point en el que solo permitían el acceso a personas autorizadas por la élite comunista. Hoy en día es un barrio arbolado, muy agradable para pasear sobre todo en verano, y donde encontraréis boutiques y tiendas de lujo, cafeterías de diseño, bares de moda muy animados y muchos restaurantes en los que ya se puede pagar con tarjeta. Uno de los más curiosos es el Radio Bar Tirana decorado con multitud de radios antiguas repartidas por todo el local.

La Plaza Skenderbeg es el corazón de la ciudad. Está dedicada al héroe nacional Gjergj Kastrioti al que conocían como Skanderbeg y cuyo monumento a lomos de un caballo preside esta enorme plaza de 40.000 metros cuadrados rodeada de algunos de los edificios más importantes de la capital: la Ópera, de donde salen los Free-Tours que como siempre recomendamos que reservéis a través de nuestro enlace, la Biblioteca Nacional, el Museo de Historia Nacional con un gran mosaico en su fachada, el Banco Nacional, y la mezquita Haji Ethem Bey, cuya entrada es gratuita y merece la pena su visita además de inmortalizarla con la cámara sobre todo con su iluminación nocturna. Junto a ella, la Torre del Reloj de estilo otomano de 35 metros de altura.

Civitatis

Búnkeres: Enver Hoxha tenía convencida a la población de una más que segura invasión de Albania y se empleó a fondo en la construcción de búnkeres, nada menos que 170.000 repartidos por todo el territorio. Si os fijáis bien, podéis encontrarlos en el monte, pegados a las carreteras, en las ciudades. En concreto en Tirana podéis visitar los dos más grandes: el Bunk’Art 1 a las afueras de la ciudad cerca del funicular que sube al monte Datji y el Bunk’Art 2 en pleno centro, hoy convertidos en museos. Aunque el 2 es más cómodo de visitar sin desplazamientos, el que bien merece la pena es el 1 puesto que fue la fortaleza del dictador, allí podréis recorrer sus cuatro plantas llenas de galerías, estancias, su dormitorio, baño y despacho. Incluso un teatro interior para su entretenimiento, no reparó en detalles. Eso sí, el resto de los búnkeres diseminados por el resto del país son tan pequeños que apenas daría cabida a una familia.

La Pirámide: se abrió al público en 1988 como museo Enver Hoxha, posteriormente se convirtió en centro de conferencias y más tarde se propuso su demolición. Finalmente han decidido mantenerla y reformarla para convertirla en un centro para jóvenes dedicado a la informática y la robótica. Cerca de allí se encuentra un pequeño búnker (Postbllok – Checkpoint) y junto a él un trozo del muro de Berlín.

Calles peatonales: si os situáis en el centro comercial Toptani encontraréis a su alrededor las calles más concurridas y animadas para pasear. De hecho en la calle Shëtitorja Murat Toptani coincidimos con la semana de España en Albania y colgaban banderitas españolas de los árboles. Uno de los espectáculos más esperados fue el concierto de Enrique Iglesias. Enfrente de una de las salidas del centro comercial se sitúa el Kalaja e Tiranës, un castillo bizantino cedido a la ciudad por una familia acaudalada y hoy transformado en un centro comercial abierto con tiendas de diseño y restaurantes. 

Reja “The Cloud”: realizada por el japonés Sou Fujimoto, es una enorme estructura compuesta de finas barras de acero en la que puedes entrar y escalar por diferentes niveles que forman terrazas.

Catedral de San Pablo: fundada por la Madre Teresa de Calcuta cuya estatua está delante de la puerta. Podéis llegar caminando desde la Plaza Skenderbeg por el bulevar de los Mártires de la Nación, la calle más importante de Tirana.

La Mezquita Namazgah, todavía en construcción, cuando la terminen será la más grande de los Balcanes. Aunque no se puede acceder al interior, bien merece la pena el exterior que, salvando las distancias, me recordó a la Mezquita Azul de Estambul. 

Puente de Tabak: muy cerca de la mezquita. Es un puente otomano que cruza el río Lana.

Catedral ortodoxa de la Resurrección de Cristo: tiene una cúpula enorme y dos torres campanario de 46 metros de altura. 

La Casa de las Hojas: sede de la Sigurimi, policía secreta durante el régimen, tanto que ni siquiera se sabía que este edificio era su cuartel. Se puede visitar pero no dejan hacer grabaciones ni fotos y es el museo más caro de la ciudad.

Mercado de Pazari i Ri: es una estructura de hierro y cristal en la que han instalado un pequeño mercado en el que se pueden adquirir recuerdos, tabaco, brebajes para la garganta, tapices y alfombras, fruta, aceitunas, frutos secos, etc. Fuimos un par de veces a tomar algo en una terraza disfrutando del ambiente.

KRUJË

De camino al norte hacemos una parada en la primera capital del país de las águilas. Pero para entender Krujë, también escrito como Kruja, hay que hablar de Skanderberg, el héroe nacional, adalid de la resistencia contra los turcos en el siglo XV hasta su muerte.

Castillo de Krujë: fue bastión invencible del héroe donde se alzó por primera vez la bandera con el águila bicéfala. Hoy en día pueden visitarse las ruinas de la fortificación y, en el interior del recinto, el curioso museo dedicado al héroe, muy visitado por los albaneses, y un museo etnográfico en restauración.

Otro atractivo local es el antiguo y maravilloso Bazar, con seis siglos de historia, flanqueado por la mezquita Murat Bey Camisi y rodeado de monstruosas construcciones de hormigón. Este pedacito de Turquía está repleto de puestos y talleres de artesanía, donde comprar a buen precio desde reliquias comunistas hasta piezas más singulares como kilims, las coloridas alfombras típicas, el shajak, un chaleco regional realizado en lana, o el qeleshe, un gorro blanco original del lugar con el escudo de Albania. Aquí es donde encontramos los mejores precios.

SHKODËR

Nuestra siguiente etapa del viaje es la capital cultural albanesa Shkodër, la más europea del país. Su centro histórico es refinado y elegante, dando paso a una arquitectura ordenada y moderna, lejos de los grises del pasado socialista. Nuestro primer contacto, una vez soltado el equipaje en el hotel, fueron las calles peatonales Rruga Kolë Idromeno y Rruga G’juhadol, en plena ebullición cuando el sol abandona el horizonte. El ambiente bohemio de las terrazas, heladerías y cafés nos teletransporta a cualquier ciudad centro-europea, hasta que la llamada a la oración de la mezquita Edu Bekr nos devuelve a la realidad. En el paseo llegamos hasta el parque Shatervani, muy cuidado y ornamentado, donde contemplamos una alegre fiesta de graduación de un numeroso grupo de estudiantes.

Al día siguiente visitamos el Castillo de Rozafa, desafiante en lo alto de la colina, una de las fortalezas venecianas más imponentes de los Balcanes. Bajo el castillo divisamos la Mezquita de Plomo (Xhamia e Plumbit), vestigio del imperio otomano, que actualmente está en obras y no es visitable. Cuando el calor aprieta decidimos adentrarnos en el camino hacia el lago Koman, que os contamos más abajo, hasta que termina la parte asfaltada en un pequeño restaurante en lo alto de un acantilado donde además se permite acampar.

Por la tarde nos pasamos por el lago Shkodër, al otro lado del río Buna, para admirar la magnífica puesta de sol. La carretera costera termina a un kilómetro de la frontera con Montenegro, pero es una zona muy agradable con multitud de cervecerías y restaurantes con terraza. Nos decantamos por el pueblo de Shirokë, donde divisamos los últimos rayos del sol al borde del lago.

A unos 10 kilómetros al nordeste se encuentra el fotogénico puente otomano de Mes, elevándose a 14 metros de altura. Fue construído para unir la ruta comercial entre Montenegro, la propia Skhodër y Pristina en Kosovo.

Lago Koman o los fiordos albaneses. Una de las excursiones que estaba en nuestro itinerario era la del Lago Koman, donde puedes contratar una embarcación para visitar este lago junto con el río Shala, un verdadero paraíso de aguas turquesas encajadas entre montañas con una vegetación exuberante, o ya puestos, llegar hasta Fierzë para hacer algún trekking por los Alpes albaneses. Para alcanzar el embarcadero de Koman, donde salen los ferries, es recomendable contratar un transporte ya que gran parte del camino no está asfaltado y es complicado para coches que no sean 4×4, se tardan unas dos horas aproximadamente desde Skhodër. En junio no encontramos este servicio, al parecer la temporada empieza en julio, y no hicimos esta excursión. Podéis encontrar información, horarios y precios de los diferentes tours en la web de komanilakeferry.

Trekking en el Parque Nacional de Valbona. Otra de las experiencias top del norte de Albania, es hacer senderismo por los Alpes albaneses si cuentas con al menos dos días. Este valle de Valbona, rozando la frontera con Montenegro, presenta increíbles paisajes vírgenes, bosques ancestrales, grandes picos, granjas y molinos de agua. Suficiente reclamo para atraer a montañeros y aventureros de todas partes. Lo más recomendable es empezar las excursiones desde Valbona o desde Theth. Para llegar a Valbona tendréis que coger el ferry en Koman hasta Fierzë, con la misma compañía de ferries, y después en taxi todoterreno. En el caso de Theth se puede llegar por carretera desde Skhodër en unas dos horas. De los dos pueblos salen rutas de senderismo de diferentes niveles aunque la más popular es la que discurre entre Valbona y Theth. Os dejamos este track para haceros una idea del tipo de ruta.

DURRËS

En la segunda ciudad en población y principal puerto de Albania nos detuvimos brevemente de camino a Berat. Hicimos un recorrido por los principales puntos de interés que ofrece: el Anfiteatro Romano, la plaza Shatervani, el Museo Etnográfico, el foro bizantino, la torre veneciana hasta llegar al mar y percibimos un ferviente urbanismo anárquico que empobrece la riqueza histórica de la ciudad, salvo el anfiteatro, que nos recordó al de Pula en Croacia aunque menos espectacular, el resto de contenido desmotivan desgraciadamente su visita. Hoy es el destino playero preferido de los tiraneses. Aprovechamos para almorzar adquiriendo alguno de los ricos productos que preparan en las Furre Buke (panaderías) y tomamos dirección a Berat.

BERAT

La ciudad de las mil ventanas, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Si hubo un lugar que nos enamoró nada más llegar sin duda fue Berat. Situarse en la orilla del río Osum y sentir como si miles de ojos te estuvieran mirando es la sensación que provocan sus casas otomanas y sus cientos de ventanas enfocadas hacia allí. Aquí hicimos otro Free-Tour para no perdernos ningún rincón de sus laberínticas calles. El tour comienza en la puerta de la Catedral Ortodoxa de San Demetrio. La ciudad tiene tres barrios antiguos otomanos y bizantinos: Mangalem, Gorica y Kala:

  • Mangalem es el barrio más concurrido y animado.
  • Gorica está al otro lado del río y hay puentes para cruzar a él.
  • Kala es el barrio del castillo y allí viven las personas que regentan las tiendecillas y restaurantes de esa zona. Tiene un recorrido de Iglesias Bizantinas, como la de la Santísima Trinidad, se pasa por la estatua de la cabeza de Constantino el Grande, por la cisterna y se termina el paseo en el mirador, donde ondea una gran bandera de Albania, para hacer unas estupendas fotos panorámicas.

Iglesias del recorrido del Castillo: Catedral de la Asunción de Santa María en la que destaca su retablo en madera tallada, policromada y cubierta en pan de oro, Iglesia de Santa María Blachernae, Iglesia de San Teodoro, Iglesia de la Santísima Trinidad, Iglesia de San Nicolás y la Iglesia de los Santos Constantino y Elena. A los pies del Castillo se sitúa la de San Miguel.

Puerta del Pasha: que daba entrada al Palacio del Pasha, antiguo gobernante de la ciudad. Todavía se conserva una parte de los aposentos de las mujeres.

Mezquita del Rey (Xhamia Mbret): con un precioso techo de madera. Merece la pena con su iluminación nocturna. En la misma plaza hay otra mezquita que podéis visitar si preguntáis al señor que tiene las llaves de la principal. También destacar el edificio de piedra de dos plantas, era un alojamiento, arriba para el huésped y abajo para su caballo. 

Mezquita de los Solteros (Xhamia e Beqarëve): No la visitamos pero cenamos en la terraza del restaurante que está a los pies de la torre bien iluminada de noche.

Mezquita de Plomo (Xhamia e Plumbit): denominada así por sus cúpulas de este material.

Bulevar de la República: la calle peatonal más bulliciosa, con terrazas muy agradables para tomar helados, refrescos o comer. Todavía se puede ver a los niños y adolescentes jugando en la calle y no con el móvil en la mano. Fue como un flashback a los 80, una delicia.

ISLA ZVËRNEC

De camino desde Berat hacia la Riviera Albanesa hicimos una parada para visitar esta isla a la que se accede por pasarelas de madera. El Monasterio de Santa María es una pequeña iglesia bizantina medieval bien conservada, una de esas joyas escondidas. También encontraréis un pequeño búnker al lado del aparcamiento de coches.

RIVIERA ALBANESA

Antes de ir a Albania nos atrajeron y mucho las fotos que vimos de esta zona. Advertir que las playas son de piedras excepto las del sur del país en la zona de Ksamil que algunas son de arena.

Como no queríamos estar cambiando de alojamiento, necesitábamos elegir una localidad de centro de operaciones para movernos desde allí. Después de darle muchas vueltas nos decidimos por Borsh al ver un hotelito familiar con piscina en el que estuvimos muy a gusto.

El pueblo no tiene mucho exceptuando la playa y los chiringuitos al pie de la misma carretera que la bordea. Si queréis un sitio con más ambiente y paseo marítimo, creemos que Himarë sería mejor opción, aunque los precios son algo más elevados, hay más oferta de restaurantes, alojamientos, tiendecitas de pulseras y collares sin tener que desplazarse con el coche a otro sitio. Hay que tenerlo en cuenta porque la carretera de la costa es sinuosa, la conducción de los albaneses es temeraria y, a la salida de cualquier curva, puedes encontrar perros callejeros, burros, cabras e incluso nos topamos con una vaca.

Advertir que las playas tienen pocos huecos para extender la toalla porque están ocupadas con negocios de sombrillas y hamacas delante de los propios bares que los regentan. Los precios que encontramos en esa zona para el día completo estuvieron entre los 5€ y 10€ por lo que ni nos planteamos poner la toalla en las piedras.

Aparte de Borsch e Himarë, visitamos las playas de Buneci y Llamani donde fue un verdadero caos porque se peleaban literalmente para que contratáramos sus servicios.

No visitamos las playas del sur, ni siquiera nos acercamos a Sarande y Ksamil, como fue nuestra intención en un inicio, además queríamos haber hecho la excursión a Corfú. Recibimos comentarios de personas que fueron y decían que estaba todo abarrotado. Preferimos tranquilidad y, en cuanto a lo de la excursión a Corfú, hubiera supuesto restar un día de descanso y decidimos no ir.

BLUE EYE

El Monumento Natural Blue Eye o Syri i kaltër es un manantial de agua dulce que brota de la tierra con unos colores turquesa súper intensos y forma un pequeño lago cristalino muy apetecible, aunque está prohibido bañarse. A lo lejos parece el iris de un ojo, precioso sí pero demasiado pequeño para todo el turismo que atrae. En nuestra opinión es prescindible si no tenéis días extra y como consejo evitar las horas centrales del día pues el parking se llena y el camino hasta el agua a pleno sol resulta agotador.

GJIROKASTËR

Gjirokastra o Argirocastro (castillo plateado, en albanés), localidad natal de Enver Hoxha, es una ciudad fascinante. Compite con Berat en ser la más bonita del país. La visitamos en una mañana tras invertir unas dos horas de carreteras impredecibles desde nuestro alojamiento en Borsh. Realmente merece la pena dedicar un día completo pues tiene mucho que ofrecer al visitante. Y es que esta ciudad tiene un profundo pasado otomano que perdura aún en el presente. La armonía de las casas-torre de origen turco (kule en albanés), la mayoría construidas en el siglo XVII, despiertan la curiosidad para adentrarse en el pueblo y recorrer sus calles empedradas.

Casa Skenduli: Visitamos esta mansión otomana de más de 300 años (la entrada cuesta 200 leks), muy bien conservada y posiblemente una de las más ricas de Gjirokastra. Cuenta con 9 chimeneas (símbolo de riqueza), 6 baños, 12 habitaciones, 44 puertas, 64 ventanas y 4 hamam (baño turco) distribuídas en sus tres plantas. El guía nos mostró además la lujosa sala destinada a celebrar bodas.

Castillo de Gjirokastra: Esta fortaleza medieval se encuentra parcialmente en ruinas, pero unas vistas de postal desde sus miradores invitan a recorrerla. Se accede desde la parte baja de la ciudad, bordeando la colina y en continua pendiente. En su interior encontramos diverso material armamentístico antiguo y un curioso avión americano, que según parece realizaba tareas de espionaje durante la Guerra Fría. También destaca una torre del reloj visible desde cualquier punto del pueblo. La parte norte del castillo fue convertida en cárcel y tuvo encerrados prisioneros políticos durante el régimen comunista.

Bazar de Gjirokastra (Pazari i Vjetër): La confluencia de cinco calles define este coqueto bazar, auténtico corazón de Gjirokastra a pesar de los turistas. Es el sitio ideal para hacer compras junto con el de Krujë para conocer las antiguas tradiciones de marroquinería, tejido de alfombras y carpintería. A lo largo del bazar hay varias cafeterías, heladerías y restaurantes. La mezquita de Gjirokastra preside el bazar donde se permite el acceso a los no musulmanes cuando no hay oración.

Refugio antiaéreo: Junto al consulado griego sobrevive un búnker de la Guerra Fría, un túnel de 800 metros excavado bajo el castillo, cuenta con 80 habitaciones y puede albergar hasta 200 personas. Los ciudadanos no supieron de su existencia hasta la década de los 90. Nosotros no lo visitamos por falta de tiempo.

BUTRINTO y APOLONIA 

El parque arqueológico de Albania tiene en su haber estos dos lugares aunque solo el primero está actualmente en la lista del Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. 

Butrinto está al sur, era una ciudad con puerto y por ella pasaron griegos, romanos, venecianos, bizantinos y otomanos. Todos ellos dejaron huella y, entre las ruinas, se encuentran una torre veneciana, un teatro, el baptisterio y la basílica paleocristianos, termas, ágora, murallas, la puerta del león, el castillo y la acrópolis. La ciudad fue abandonada en la Edad Media debido a la malaria. 

Apolonia está en el centro del país, fue una ciudad griega que destacó por su escuela de filosofía. Quizás lo mejor conservado es la Iglesia de Santa María, el monasterio y el campanario. También tiene un museo arqueológico. Su declive fue provocado por un terremoto que dejó inservible su puerto fluvial y poco a poco fueron abandonando la ciudad.

GASTRONOMÍA

Tiene influencias de la italiana, la griega y la turca. Realmente disfrutamos de la cocina albanesa en todo el país y los precios son más que razonables. Lo más barato que encontramos nos salió a 5€ por persona y lo más caro a 15€. Tened en cuenta lo de llevar efectivo porque en la mayoría de restaurantes no aceptan el pago con tarjeta.

Ahora solo queda que os decidáis por Albania y hagáis las maletas ¿a qué esperáis?

#Albania está de moda

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4 comentarios

  1. Como siempre, un trabajo excelente la recopilación que habéis hecho del país. Sin duda muy útil para el viajero que esté pensando en hacer ese viaje. Además de las fotos que son preciosas. Gracias y ánimo, a seguir visitando países y hacernos estos reportajes tan interesantes…

    1. Muchas gracias! esta vez hemos decidido poner toda la info en una sola entrada, quizás es algo extensa pero pensamos que sería más práctico así para quien lo vaya a utilizar para su propio viaje. Bss

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