Croacia. Ruta de 15 dias en coche

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Croacia está bañada por el mar Adriático. Declaró su independencia en junio de 1991 aunque en muchos lugares de esta República Federal Popular de Yugoslavia, que se había conformado en 1945, la guerra se alargó hasta noviembre de 2001. Las 1200 islas pertenecen ahora a Croacia. Forma parte de la Unión Europea desde 2013 pero sigue usando su moneda denominada Kuna.

Es un país con forma de boomerang y decidimos recorrerlo de norte a sur en coche durante dos semanas. Entramos por Zagreb, visitamos la península de Istria y continuamos bajando hasta Dubrovnik donde tomamos el avión de vuelta. Alquilamos el coche con la empresa Nova Rent.  Puntualizar que, al devolverlo en diferente lugar del de recogida, tuvimos que pagar un plus y también te cobran si pasas en ferry a las islas y si cruzas una frontera. Decimos esto porque, para llegar a  Dubrovnik por carretera, hay que cruzar 16 km por Bosnia y Herzegovina que no pertenecen a la UE. Al tiempo de escribir esta entrada se ha inaugurado por fin el puente que permite saltarse ese paso fronterizo. Os dejamos por aquí la noticia.

Zagreb

Nos alojamos en el Hostel Swanky Mint del centro en una habitación con baño. La verdad que fue un acierto porque, ya que solo íbamos a estar allí una noche, queríamos estar cerca de los lugares más interesantes. Reservamos un tour en español a las 18h de la tarde pero la mala fortuna quiso que nuestro vuelo llegara con retraso y no pudimos hacerlo. Así que la recorrimos caminando por nuestra cuenta. Tomamos el funicular para subir a la parte alta. Es muy barato (en 2022: 5 kunas que son menos de 1€) y solo se puede pagar en efectivo con moneda local.

La parte alta de la ciudad está en lo alto de una colina desde la que disfrutar de las vistas en su mirador. Es un casco histórico medieval donde se encuentran muchos museos, entre ellos el Museo de las Relaciones Rotas, la iglesia de San Marcos en la plaza del mismo nombre, la Torre de los Ladrones donde se hacía sonar una campana anunciando el cierre de la ciudad para protegerla de los ladrones. Desde esta torre todos los días se dispara un cañón al mediodía. Nos resultó curioso un santuario dedicado a la Virgen María que encontraréis atravesando una puerta de piedra.

Callejeamos hacia la parte más bulliciosa de Zagreb llena de restaurantes caminando de nuevo hacia la parte baja. Allí aprovechamos para cambiar euros a kunas en una casa de cambio pues así nos lo habían aconsejado. La calle Tkalčićeva es muy animada y puedes sentarte a comer o cenar en una de sus muchas terrazas. Otra de las recomendaciones es acudir por la mañana al Mercado Dolac de productos típicos, es un mercado gastronómico de sombrillas rojas en la zona de Kaptol.

ExactChange

Recomendamos utilizar la app para aparcar BMove en Croacia. Todo el país es una ‘Zona Azul’ y esta app te permite pagar cómodamente los tickets de la zona donde aparques. Tened en cuenta que se cobra por horas. Si te pasas unos minutos, facturan la hora entera. También es necesario añadir una tarjeta de crédito como medio de pago.

Istria

Es una península situada al noroeste del país que linda al norte con Eslovenia. De camino paramos a comer unos calamares buenísimos en Opatija en una terracita viendo el mar. Elegimos Medulin como centro de operaciones después de mirar muchas opciones. El resto de lugares no quedaban lejos y aquí estábamos cerca de la playa. Nos alojamos dos noches en San Rocco.

  • Anfiteatro Romano. Pula
  • Arco de los Sergios. Pula
  • Foro Romano. Pula

Hicimos la excursión a Pula por la tarde para callejear y visitar su Anfiteatro Romano que, si bien no le hace sombra al de Roma, no desmerece para nada y nos dejó con la boca abierta, está muy bien conservado. También dimos una vuelta por su Foro Romano, el Templo de Augusto, su calle peatonal repleta de tiendas y restaurantes y llegamos hasta la plaza donde se encuentra el Arco de los Sergios. Pula se puede visitar en un par de horas pero bien merecen la pena.

Entre bosques, olivos y viñedos aparece Rovinj sobre una colina rodeada de mar. Su imponente Basílica de Santa Eufemia de perfil veneciano destaca sobre las casas de colores que inundan sus empedradas callejuelas que terminan en los acantilados o los muelles. Allí dimos con una plaza en la que había puestecillos de productos típicos, como aceite, trufas, especias, ristras de ajos, frutas y la salsa Ajvar que os invitamos a probar. Está hecha con pimientos rojos y berenjena. La ciudad acoge al visitante con su aire bohemio y delicado, plena de balcones, patios, tiendas de arte y konobas (tabernas).  

Para vencer el sofocante calor, una muy buena opción es aprovisionarse en una panadería de su rico burek (es un hojaldre que lo preparan con forma alargada y está relleno de carne y a veces también de queso), comprar algo de bebida y dirigirte al Parque Punta Corrente dentro del cual encontrarás la playa Lone Bay donde alquilamos unas hamacas y nos abandonamos al “dolce far niente”.

Iati

Fiordo de Lim: nosotros no lo visitamos pero es otra excursión que se puede hacer en Istria.

Plitvice

Abandonamos Istria y nos adentramos en la península Krk donde hicimos una parada en Omisalj para refrescarnos al lado del abandonado Hotel Ucka Beach. Es un sitio muy agradable para bañarse, hay cambiador y ducha. Se puede aparcar allí mismo (¡gratis!). Y a continuación fuimos a comer a Njivice en la que encontraréis restaurantes donde elegir.

Para visitar los Lagos de Plitvice elegimos alojamiento en Grabovac por su cercanía. Es una zona rural muy verde y, aunque nos habían dicho que las noches eran fresquitas, no tuvimos tanta suerte. Nos alojamos dos noches en los apartamentos Kristic Plitvice, el trato familiar y amable que nos brindaron fueron lo mejor de la estancia junto con la piscina. Las entradas al parque las habíamos comprado con antelación en la web y aun así nos recomendaron que fuéramos lo más pronto posible para evitar aglomeraciones.  Por ello entramos a las 8:20h. Hay un parking de pago donde dejar el vehículo y hay que tener en cuenta que en Croacia se pagan por horas completas, aunque te pases 5 minutos de la siguiente, la pagas entera.

El Parque Nacional de los Lagos de Plitvice es naturaleza en estado puro, un escenario de cuento relleno de colores verdes y turquesas, sumergido entre tupidos bosques de hayas y abetos, cautivado por el rumor del agua y el trino de los pájaros. Atravesar los dieciséis lagos por los serpenteantes senderos es todo un placer, coleccionando cascada tras cascada. El parque te abduce, te invita al relax, a la calma interior. Y es que, conforme avanza el día, también cambia el color de sus aguas en función del sol, de los minerales, de los organismos que las habitan o del musgo.

Toda esa riqueza visual es difícil de describir así que, si tienes pensado un viaje a las costas de Dalmacia, no dejes de visitar este paraíso natural. Y lo puedes hacer escogiendo entre sus 7 rutas disponibles. Nosotros elegimos la ruta C porque se puede completar en unas 4 o 5 horas y combinas la caminata, con el paseo en barco, las pasarelas panorámicas y regresas al punto de partida en autobús. Todos estos transportes están disponibles dentro del parque y están incluidos en el precio de la entrada.

En muchos alojamientos no se puede pagar con tarjeta. Tenedlo en cuenta porque este tema nos desbarató los planes. Tuvimos que sacar dinero en cajeros y pagar comisiones. Los cajeros con menos comisiones son los de Otpbank, de color verde.  Llevad efectivo suficiente. Para dos personas yo llevaría al menos 300€ para cada semana.

Zadar

Es una preciosa ciudad costera que se caracteriza por su casco amurallado y ruinas romanas y venecianas. Elegimos un alojamiento alejado del casco histórico por temas de aparcamiento y, debido al calor, nos adentramos en él por la tarde. Hay un parking gratuito que viene muy bien para visitar el centro. Nada más atravesar su muralla medieval por una de sus puertas venecianas, y mientras nos tomábamos un delicioso helado, nos acercamos a la Plaza de los Cinco Pozos que están en hilera.

Coqueta nos resultó la Plaza donde se encuentran la Torre e Iglesia de San Anastasio y al lado la Iglesia de San Donato con restos del antiguo Foro romano y la Columna de la Vergüenza en la que se encadenaba a la gente que había cometido pequeños delitos.

A día de hoy, una de las principales atracciones de Zadar es su Órgano de Mar, un instrumento musical que funciona cuando las olas del mar empujan el agua a través de unos tubos situados debajo de unos escalones donde te puedes sentar para disfrutar de la puesta de sol que algunos califican de las más bellas. Allí cerquita encontraréis el Saludo al Sol, un enorme círculo de paneles solares que se iluminan al caer el sol y representan el sistema solar. Sin duda un bello espectáculo de luz.

De camino hacia Split decidimos hacer una noche y realizar varias paradas:

  • Šibenik, donde aprovechamos a comprar productos locales en su mercadillo.
  • Primosten, precioso pueblo situado en una pequeña península con un gran ambiente mediterráneo, calles empedradas, restaurantes por doquier, aguas turquesas, casco histórico dentro de una muralla y, coronando todo, su Iglesia de San Jorge.
  • Trogir: su casco histórico está situado en una pequeña isla entre la parte continental y la isla de Ciovo. Se accede a través de la puerta que era la única entrada a pie de la ciudad. Os recomiendo perderos por sus callejuelas empedradas y daréis con la parte del puerto en el extremo opuesto donde está el Castillo fortaleza de Kamerlengo y la Torre de San Marcos para vigilar los barcos que se aproximaban. La Catedral de San Lorenzo que es el lugar más característico de Trogir cuando recuerdas la ciudad, tiene una portada toda tallada con relieves muy bien conservados. Y destacar la Torre del Reloj y el Palacio Ducal.

Si reserváis en Booking, como hicimos nosotros, fijaos en la forma de pago de cada alojamiento y también si hay que dejar una fianza al entrar porque no te dan resguardo.

Split

Desde mi punto de vista la joya de la corona aunque la fama se la lleve Dubrovnik. Está situada en el centro del país y está muy bien comunicada por tierra, aire y mar pues desde aquí se pueden tomar ferrys a las islas. Reservamos un Free Tour en español que bien mereció la pena a pesar de las altas temperaturas pues comenzaba a las 12h.

Lo mejor de esta ciudad es sin duda el Palacio de Diocleciano. Este emperador romano se hizo construir este complejo para su jubilación. Como el terreno no era llano, decidió hacer un sótano que utilizaban como bodegas y almacenes y es de hecho por donde ahora se accede a través de una de sus cuatro puertas, la de Bronce que daba acceso al mar, hoy en día al paseo marítimo. La de Oro era la que utilizaban los emperadores y era la más rica y adornada. Tenía a su vez otra puerta en la parte interior de tal manera que, mientras se averiguaba si el visitante era de fiar, quedaba atrapado entre una y otra y de esta forma protegían el área de palacio. La de Plata llevaba a la zona del mercado. Y la de Hierro a la Iglesia de Nuestra Señora del Campanario.

En la puerta de Oro que está al norte encontraréis la enorme estatua del obispo Grgur Ninski cuyo dedo gordo del pie está más brillante que el resto porque dicen que da suerte tocarlo. Dentro de los muros del palacio encontraremos el Peristilo, es la plaza central y desde donde se accede a los templos. Es un escenario único, monumental, flanqueado por columnas de granito rojo de Egipto unidas por arcos. Aquí daba audiencia el emperador. Se puede disfrutar un café en sus escaleras donde han colocado unas almohadillas porque las mesas y sillas de los veladores interrumpían el paso y las han hecho retirar. Desde allí se puede entrar en la Catedral de San Doimo, mausoleo de Diocleciano y admirar su preciosa torre. Ciertamente es una plaza perfecta.

El Vestíbulo daba paso a los salones y llama la atención su cúpula abierta en la que muchos aprovechan a hacerse una selfie de abajo a arriba. El Templo de Júpiter, ya que Diocleciano se consideraba su representante en la Tierra. También merecen la pena la Plaza de la República de estilo veneciano y hay una amplia oferta de museos: Arqueológico, Etnográfico, la Galería de Arte, el Museo de los Sentidos. Sin duda una ciudad para dejarse llevar. Para disfrutar de una vista panorámica fuimos a Sustipan, un parque verde para pasear encima del puerto. Hay aparcamiento así que podéis llegar en coche hasta allí.

Auténtica comida croata. Siguiendo los consejos de la guía comimos en Fife y quedamos muy satisfechos de los deliciosos platos locales.

Korčula

Escogimos esta isla del Adriático como siguiente destino, entre otras cosas, porque nos evitamos el paso por Bosnia ya que volvimos por la parte continental hacia Dubrovnik. Así cruzamos en el ferry de la línea Jadrolinija desde Split hasta Vela Luka en la parte occidental de la isla. De allí fuimos a conocer la capital que da nombre a la isla y está al este de la misma en una pequeña península como un paquetito precioso cuyo secreto haya que guardar. Korčula es una localidad pequeña, tranquila, bañada por el mar, desde arriba tiene forma de raspa de pescado, con terrazas donde degustar una rica comida, con torreones que parecen partidos en vertical por la mitad. En la parte central y la más alta, se encuentra su Catedral de San Marcos. Tiene pequeñas tiendas de diseño en sus estrechas callejuelas que parten desde allí hacia la parte baja buscando de nuevo el mar. Aunque se discute sobre ello, aquí es donde se dice nació Marco Polo y encontraréis su casa que exteriormente está tan bien conservada que parece que la terminaron ayer.

Para dormir elegimos la localidad de Lumbarda, hacia el sur, con pequeñas playas donde poder bañarse, hacer snorkel, comer unos ricos calamares y disfrutar la puesta de sol. Sin duda un remanso de paz en el que cargamos pilas y repusimos fuerzas. Creo que fue el único lugar de Croacia donde no nos asamos de calor. Quién nos iba a decir que su clima es más extremo que el de España en verano debido al gran nivel de humedad pues, al ser un país estrecho, casi todo el territorio está cerca del mar. En Korčula se nos hizo breve nuestra estancia de dos noches en los Apartamentos Lovric que recomendamos.

Partimos de la misma forma que llegamos: en ferry pero esta vez desde Korčula a Orebić y de allí en coche a Ston que sorprende por tener la muralla más larga de Europa de 5,5 km y que recuerda mucho a la de China. Se puede recorrer la muralla desde Ston a la vecina Mali Ston en unos 40 minutos, eso si no hay ni una sola sombra.

Nosotros nos alojamos en SOBE que serían como un Bed & Breakfast. Los hay de todas las categorías pero, incluso en los de cuatro estrellas, no nos hicieron la habitación ningún día. Tampoco había ascensor en ninguno y a veces nos tocó subir la maleta hasta un tercer piso.

Dubrovnik

Y llegamos a la etapa final de nuestro viaje. La ciudad es conocida como la Perla del Adriático. Dubrovnik no pertenecía en origen a Croacia. Era la antigua ciudad de Ragusa y lograron zafarse de la invasión de los venecianos gracias a sus enormes murallas y hacerles creer que eran más fuertes y numerosos de lo que eran en realidad.

Antes de entrar en la ciudad hicimos una visita al monte SRD, al noreste, desde donde disfrutar de la maravillosa vista de la ciudad. También se puede subir en el teleférico por el módico precio de 30€ por persona que decidimos ahorrarnos yendo con el coche de alquiler antes de devolverlo. Los precios en Dubrovnik son más elevados que en el resto del país. Una cerveza en un restaurante cuesta 8€, lo mismo que te pueden cobrar por una pizza. Descubrimos una taberna de precios moderados, algo escondida, en la que comimos dos de los días que estuvimos allí: Konova Tabak con carnes y pescados a la brasa.

En algunos sitios te ponen los precios en euros y, cuando vas a pagar en kunas, te hacen la conversión como mejor les parece por lo que tuvimos la sensación de ser timados en más de una ocasión.

Nada más dejar las maletas en el alojamiento, fuimos a la oficina de turismo que está en las puertas del casco antiguo a comprar la tarjeta Dubrovnik Pass de tres días. Cuesta 40€ que los amortizas solo con recorrer la muralla que tiene un precio de 35€. Desde allí se puede rodear todo el casco de la ciudad desde lo alto y disfrutar de sus tejados rojos. En este paseo encontraréis varios puntos para tomar un refrigerio pero llevad efectivo porque en la mayoría no aceptan tarjetas. La Dubrovnik Pass también incluye la entrada  a varios museos y monumentos del centro histórico y 6 viajes en autobús urbano.

Además hicimos un tour guiado en español que recomendamos si quieres situarte y conocer la historia de la ciudad que bien merece la pena. Te explican lo que sufrió durante la guerra de los Balcanes y sobre su reconstrucción. Hicieron un gran trabajo porque realmente la ciudad fue víctima de un terrible asedio. El patrón de la ciudad es San Blas y es muy característico ver esculturas con su imagen de pie sosteniendo la ciudad con las manos. Entre los años 1358 y 1808 se mantuvo independiente y sin guerras gracias a la habilidad de sus gobernantes y se enriqueció gracias al comercio con unos y otros.

Dejando atrás la oficina de turismo y las paradas de los autobuses que llevan al centro, nos adentramos en esta ciudad medieval llena de historia y monumentos. Bien reconstruida después de la guerra, ha sido escenario de la mítica serie Juego de Tronos, fuente inagotable de más turismo en los últimos años. Es patrimonio de la humanidad por la Unesco y parada de numerosos cruceros. El casco histórico es peatonal y, nada más entrar a la izquierda, encontraréis el acceso para visitar la muralla. Allí mismo a la derecha, la redonda Gran Fuente Onofrio, que se construyó para el suministro de agua. Siguiendo recto recorremos su calle principal Stradun. A la izquierda de la puerta del Monasterio Franciscano veréis una especie de escalón inclinado pegado a la pared y a muchos ilusos probando suerte en mantenerse de pie. Dentro está situada la tercera farmacia más antigua de Europa donde todavía producen cremas propias que puedes adquirir además de dar un paseo por su precioso claustro.

En las calles perpendiculares podrás observar las escalinatas que muestran el desnivel de la ciudad. Llegamos a la Columna de Orlando cuyo antebrazo servía como medida de longitud, en concreto 51,2 cm, buscad las marcas de esa medida en la base. En la misma plaza está la Torre del Reloj que marca las horas con un reloj de sol y otro en números romanos. En la campana del reloj veréis dos estatuas de bronce verde que marcan las horas golpeando la campana con martillos. A la izquierda está situado el Palacio Sponza que sirvió de aduana y es uno de los edificios más bonitos de la ciudad. A la derecha la Iglesia de San Blas.

Visitamos el Palacio del Rector con su preciosa escalera, fijaos en su pasamanos. Y continuamos hasta la Catedral de la Asunción que sobrevivió al gran terremoto del siglo XVII y en la que están los restos de San Blas, patrón de la ciudad. Nos desviamos para subir y fotografiar las escaleras de los Jesuitas, que hoy se conocen como la Escalera de la Vergüenza desde la famosa serie. En los bares de los lados se han aprovechado de ello y te puedes tomar un “shame mojito”. La calle Od Puka también merece un paseo, los suelos han tratado de parchearlos para que no se noten las huellas de la guerra. Al principio parecen chicles pegados pero no es así.

Si os apetecen planes diferentes, podéis alquilar un kayak y dar un paseo alrededor de las murallas. Podéis hacerlo por vuestra cuenta o con tour guiado. La mejor hora para hacerlo es por la tarde para disfrutar de la puesta de sol. Y también podéis contratar la excursión en el galeón Karaka para contemplar las vistas de Dubrovnik desde el mar y con cena a bordo. Esta fue nuestra elección. No fue tan romántica como pensábamos pero nos encantó.

Para ir al aeropuerto de Dubronik, que estará a unos 20 km de la ciudad, contratamos un transporte privado con un trabajador del Monasterio de los Franciscanos. Por si os hace falta, se llama Jure y su teléfono es +38-595.8740964. Nos cobró 240 Kunas que al cambio eran 32€. Nos pareció adecuado y muy cómoda la furgoneta Mercedes-Benz que nos llevó.

Os animamos a descubrir por vosotros mismos este país bañado por el Adriático. No todos los países gustan por igual y este no ha sido nuestro favorito debido al trato con los croatas. No esperes el carácter mediterráneo que tenemos los españoles. Ellos se consideran eslavos y ciertamente lo son. Incluso lo notamos a nivel físico en la altura de su gente. De media son notablemente más altos. Por lo demás, es un país seguro, en ningún momento sentimos que nos podían robar. Incluso en las playas dejando la bolsa en la arena.

7 comentarios

  1. Muy buena ruta, la verdad es que había oido hablar bien de Croacia, pero tiene mucho más que ver de lo que pensaba.
    Muchas gracias por compartir estos lugares.

    1. Muchas gracias por tu comentario Joshua. El país tiene mucho que ofrecer a pesar de que nosotros no tuvimos feeling con la gente y su forma de ser.

  2. Me ha gustado mucho la descripción precisa de los lugares descritos; en general muchos de los sitios que se citan corresponden con los que yo conocí hace unos años. La breve descripción que se hace de los croatas está plenamente justificada y , en general, se puede extender a todos los ciudadanos de la antigua Yugoslavia.
    Enhorabuena por el viaje y su descripción.

    1. Muchas gracias por tu comentario Angel. El país está bañado por el mediterráneo pero sus gentes no transmiten ese carácter afable y hospitalario. Pero sin duda es un país que hay que conocer y disfrutar.

  3. Excelente post y mejores fotografías!!!
    Añadir que desde principios de Agosto ya está habilitado el puente a Dubrovnik y no es necesario pasar por Bosnia.

    1. Gracias por comentar Francisco. Indicamos en la entrada la reciente noticia de la apertura del puente. La verdad es que se ganará tiempo y dinero evitando el paso de la frontera de Bosnia.

  4. Muy completo el comentario sobre Croacia. Dais muchos datos para desenvolverse por libre en ese país, que pueden ser muy útiles para los viajeros. Mucho trabajo por vuestra parte que seguro lo agradecerán los futuros visitantes. Enhorabuena!

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