Osaka en 2 días

Osaka es la tercera ciudad tras Tokio y Yokohoma, con un carácter más abierto y espontáneo, nos gusta llamarlos los “andaluces” de Japón, y es que su personalidad más alegre, el desorden, el aire retro, chocan con el tono conservador y armonioso que define al país. Hasta tienen un dialecto propio, llamado Osaka-ben, y es habitual escuchar sus voces por encima de las de los tokiotas, ¡incluso hablan en el metro!. A los osaqueños les encanta comer, tanto que en la ciudad hay un lema, “kuidaore”, que significa “comer hasta arruinarse” y que define la cultura gastronómica de Osaka.

Los neones, su vida nocturna y su embrujo te envuelven, con lugares que te transportan a escenarios de la película “Blade Runner”, en otros no podrás distinguir la realidad de un manga o te sumergirás en el mayor complejo comercial subterráneo (chikagai) situado en el barrio de Umeda. Todo este dinamismo y buen rollo que desprende es muy adictivo, es una ciudad para vivirla y disfrutarla.

Como ya os comentamos en la entrada de “Prepara tu viaje a Japón por libre”, la estación de Shin-Osaka, donde llegamos en menos de tres horas desde Tokio, está lejos de las zonas interesantes de la ciudad. Nuestro alojamiento para las siguientes tres noches, a cinco minutos de la estación de Namba, fue en el hotel Sotestu Grand Fresa Osaka Namba, un gran acierto por su situación al comienzo de la zona de Dōtonbori. Llegamos una hora antes de la hora del check-in, y como la mentalidad japonesa no concibe ‘infringir’ norma alguna, nos lanzamos a buscar un sitio para comer. El distrito de Dōtonbori se encuentra junto a un canal que tiene 400 años, conecta los ríos Umezu y Yokobori, y su misión fue impulsar el comercio local. 

A las dos de la tarde la calle peatonal Dountobori bullía a merced de los olores que escapaban de los puestos de comida y de los concurridos restaurantes, algunos con largas colas, que dan rienda suelta al voraz apetito de los visitantes. Nos dejamos llevar por este ambiente alegre y bucólico hasta llegar al restaurante Acchichi Honpo Dotonbori, especialista en takoyaki, ricas bolas de masa rellenas de pulpo. Está situado al lado de los almacenes Don Quijote con su famosa noria. Pero la oferta es infinita, cangrejo (especialidad en Osaka), okonomiyaki, ramen, pez globo (fugu) o el kushikatsu, brochetas empanadas de carne o vegetales. En la fachada del popular restaurante Kushikatsu Daruma un enfurruñado chef nos recuerda que esta especialidad solo debe mojarse una vez en la rica salsa dulzona que lo acompaña. Los postres son un punto y aparte que no te debes perder, el delicioso pan de melón, del que disfrutamos en varios desayunos, y la espectacular tarta de queso de las pastelerías Rikuro, huuuuum, se nos hace la boca agua.

En Japón sirven el café de dos maneras, caliente, más bien a la temperatura del Sol, o frío con hielo, no tienen término medio. Una vez intentamos pedir un café caliente con la leche fría y la camarera se nos quedó mirando estupefacta como si se le hubiera colgado el sistema operativo, así que al final optamos por pedir uno caliente y otro frío para sacar el hielo del primero y echarlo en el segundo. ¡Los japoneses son extremadamente cuadriculados!

Una vez descansados salimos hacia el barrio de Umeda, situado al norte, para subir al rascacielos Umeda Sky Building que cuenta con un observatorio de 360º en la planta 39 y unas escaleras mecánicas ‘flotantes’ de película. El norte de Osaka es un importante nudo de comunicaciones en el que confluyen las estaciones de Shin-Osaka, Osaka y Umeda, por lo que es importante prestar mucha atención a los carteles y a Google Maps para no perderse. Nos impactó salir de la estación de metro de Umeda y recorrer largas galerías subterráneas, con todo tipo de comercios, conexiones a centros comerciales, a hoteles, a otras estaciones, etc. Toda una inmensa ciudad soterrada, llamada “Whity Umeda”, con más de 80.000 m² y 1.200 establecimientos que sustenta el afán consumista de los locales y, por supuesto, de los turistas. Ya en la calle seguimos sorprendidos con el enjambre de grandes almacenes, lujosos hoteles, pasarelas elevadas e incansables multitudes. 

El imponente rascacielos Umeda Sky Building cuenta con dos torres conectadas por un primer observatorio que da acceso al mirador superior completamente exterior. Llegar hasta aquí subiendo por una de sus escaleras mecánicas que parecen flotar en el aire ya es toda una experiencia. La entrada al mirador superior (año 2023) cuesta 1.500¥ (adultos), os lo recomendamos encarecidamente y, además de la fabulosa puesta de sol, las vistas te dejarán sin palabras. Os animamos a buscar desde arriba un curioso edificio, el Gate Tower,  su particularidad es que está atravesado por una autopista entre las plantas 5 y 7.

Acabamos el día recorriendo una y otra vez el paseo a lo largo del canal de Dōtonbori, los letreros de neón, los anuncios mecanizados, los botes que circulan por el agua, todo ello configura un ambiente único de luz, de color y de reflejos completamente adictivo. No os perdáis el famoso cartel-anuncio del corredor de Glico (la empresa de dulces Glico) todo un símbolo de referencia en Osaka y en el que es obligado hacerse una foto imitando su pose. 

El día siguiente empezó con un free tour de tres horas de duración en el que recorrimos los imprescindibles de Osaka.

Santuario Yasaka Namba

¿Qué hace aquí una impresionante cabeza de león de 12 metros de altura? Se trata de un salón dedicado a diversas artes escénicas y que resulta extraño a la vez que original, parece sacado de un manga. El león con la boca abierta es un símbolo de protección y buena suerte, se cree que puede tragarse a los malos espíritus y atraer la buena suerte a los visitantes. Dicho salón forma parte del santuario que contrasta con el edificio tradicional donde se realizan las ceremonias y rituales. También pudimos ver la celebración de una boda.

Civitatis
Dōtonbori

De nuevo paseando por la meca del entretenimiento de Osaka. No nos cansamos de ver las fachadas de restaurantes y comercios a cual más pintoresca y recargada. Una sucesión de cangrejos, pulpos, vacas, dragones, chefs, etc., algunos de ellos gigantes y con partes móviles, hacen del paseo una auténtica delicia. Destacar también la fachada del centro comercial Don Quijote, en el canal, con una gran noria rectangular en funcionamiento.

Hozenji Yokocho

En los callejones de Hozenji hay cafeterías y restaurantes tradicionales con fachada de madera, un viaje inherente al pasado. En el escondido templo del mismo nombre hay una estatua de Fudo Myoo, uno de los cinco guardianes del budismo, cubierto de musgo. Como marca la tradición, hay que rociarla con agua para atraer a la buena suerte. 

Kuromon Market

Un mercado popular cubierto o shotengai con multitud de puestos de pescado fresco y productos locales que es una explosión de aromas y colores. Aprovechamos para comprar algo de fruta fresca a buen precio.

Denden Town

La Akihabara de Osaka, paraíso de tiendas de electrónica, videojuegos, figuras de plástico, cromos, manga o anime en esta larga calle. Entramos en una de juegos retro, Retro TV Game Revival, algo así como la biblioteca de Alejandría de videojuegos y consolas antiguas.

Shinsekai

El barrio retrofuturista de Shinsekai (nuevo mundo) sigue anclado en el pasado y se palpa ese ambiente nostálgico que envuelve a la ciudad y en el que cualquiera de sus calles puede ser un decorado de la película “Blade Runner”. Está plagado de locales de ocio y restauración. Nos encontramos con un restaurante en el que tenías que ‘pescar’ tu propia comida. Hay unas enormes peceras con diferentes tipos de peces y el local te proporcionaba un palo con la red para capturarlos.

Logo Exact Change

El símbolo del barrio es la torre Tsutenkaku construída en 1912 como parte de un parque de atracciones e inspirada en la torre Eiffel. En 1943, tras un terrible incendio, fue desmantelada para fabricar armamento para la SGM. La empresa Hitachi reconstruyó la torre en 1956 dotándola de los 103 metros de altura actuales así como de protección ante terremotos y tifones. En los pisos 4 y 5 cuenta con sendos miradores donde disfrutar de una vista panorámica de la ciudad, y en el tercer piso un tobogán que, aunque corto, unos 10 segundos, se presta emocionante.

Nos despedimos de nuestra guía en la icónica estatua dorada de Billiken, al que hay que acariciar los pies para que te traiga suerte. Para comer nos decantamos por un kaiten sushi, en cinta transportadora, Kura Sushi Shinsekai Tsutentaku, absolutamente delicioso y económico, comimos los dos por 22,50€.

Tras un merecido descanso, dedicamos la tarde a callejear por Dōtonbori, admirando la ingente cantidad de tiendas, las luces, la decoración, los olores, nos atrapó ese ambiente cautivador. No os perdáis la calle techada Shinsaibashi-Suji y si buscáis algo de tecnología la cadena Bic Camera tiene de todo a buen precio. También descubrimos unos parches para los pies que alivian mucho el dolor de piernas. Los venden en droguerías.

Al día siguiente hicimos la excursión a Hiroshima-Miyajima que os contaremos en una próxima entrada, y volvimos a Osaka ya casi de noche, justo para dar un mini paseo y comprar la cena.

Daruma: es un amuleto japonés para ayudarte a cumplir un propósito. La filosofía es que te marques una meta, no un deseo, sino algo que realmente con dedicación y trabajo puedas alcanzar. Entonces tienes que pintarle un ojo, si con el tiempo alcanzas tu objetivo puedes pintarle el otro ojo y llevarlo a quemar a un templo en señal de gratitud. El amuleto crea una motivación, simplemente al verlo te recuerda que debes perseverar para llegar a tu meta. Nosotros compramos los nuestros y esperamos que nos ayuden en nuestra cruzada.

Otros lugares de interés
Castillo de Osaka

Este castillo es una reconstrucción (1931) del original y en su interior hay un museo. Hasta tiene un ascensor en uno de los laterales. Nosotros lo descartamos porque incluimos el castillo de Himeji en el recorrido.

Amerikamura

El ‘pueblo americano’ es la zona más marchosa de la ciudad. La zona surgió en la década de los 70 cuando muchos comerciantes se asentaron allí para vender productos importados de EEUU. Un barrio muy hipster con curiosas mezclas de culturas urbanas, desde el country hasta lo gótico.

Parque Tennōji

Justo debajo del mayor rascacielos del país, Abeno Harukas, se extiende este bonito parque que cuenta con un zoológico, el jardín Keitakuen y el Museo de Bellas Artes.

Santuario Sumiyoshi Taisha

Para llegar a este precioso santuario hay que tomar la línea del tranvía histórico de Hankai desde Tennōji. Uno de los santuarios más antiguos de Japón sin influencias arquitectónicas del continente que cuenta con más de 700 lámparas de piedra y de madera.

Universal Studios Japan

Los fans de los parques de atracciones tienen un tremendo aliciente en Osaka, el segundo parque más visitado de Japón es el Universal Studios Japan que cuenta también con las áreas de Super Nintendo World y Harry Potter. Muchos viajeros dedican uno o dos días para disfrutar de todo lo que ofrece este parque, pero eso sí, preparad la cartera porque no es nada barato.

Canal Dotonbori. Osaka

Osaka nos dejó muy buen sabor de boca y nos hubiera encantado pasar un día más en la ciudad más gamberra, alocada y bulliciosa de Japón.

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4 comentarios

  1. Estupendo vuestro recorrido, veo que Osaka tiene un aire más desenfadado y alegre que el resto de ciudades y eso para el carácter español es como un aire fresco en medio de la disciplina tradicional japonesa. Enhorabuena como siempre por todo vuestro esfuerzo. Gracias!

    1. Muchas gracias por tus palabras. Osaka presume de ir un poco a contracorriente del resto del país. Es la ciudad que más nos ha gustado con diferencia.

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