Llegamos a Samarcanda en un tren Talgo comodísimo y en primera clase que, ¡oh sorpresa!, no incluía comida. Lo digo para aquellos que penséis que sí. Pero ciertamente nos hizo tremenda ilusión viajar en un tren español.
La Serie Afrosiyob de la compañía Oʻzbekiston temir yoʻllari es una serie compuesta por trenes de alta velocidad del modelo Talgo 250. Los ferrocarriles de Uzbekistán firmaron el contrato de adquisición en noviembre de 2009, entregando los primeros en julio de 2011 y, en 2021, las últimas unidades.
Samarcanda es la segunda ciudad más grande del país después de Tashkent, viven allí más de medio millón de personas y fue cruce de culturas al situarse en el centro de la Ruta de la Seda que unía China con el Mediterráneo. Capital del imperio timúrida fundado por Amir Temur que conquistó Asia Central dos siglos después de hacerlo el gran Gengis Khan desde Mogolia, quien unificó las tribus nómadas fundando el imperio mongol. Era de noche pero nuestro hotel Kamila Boutique estaba justo detrás del Registán cerca de la zona de restaurantes y también de alguna que otra tiendecilla de comida. Como en todos los alojamientos tuvimos calentador de agua, alguna noche que otra cenamos unos noodles con verduras. Lo mejor del hotel es la terraza que tiene arriba desde donde disfrutar de la parte de atrás del Registán.
Red de ferrocarriles de Uzbekistán: no cubre todo el país, pero permite moverse por la principales ciudades de una forma cómoda y económica. Los asientos tienen una alta demanda, sobre todo los de primera clase, y recomendamos comprarlos con suficiente antelación. La web oficial de ferrocarriles de Uzbekistán solo está en inglés y uzbeko; los billetes suelen salir a la venta alrededor de dos meses antes.
Nos habían dicho que el viaje iba de menos a más, y qué queréis que os diga, para nosotros Samarcanda fue lo mejor, su Registán tan bien iluminado de noche sin duda nos cautivó.
Tres noches y dos días y medio teníamos para visitar esta joya.
Primer día
El primer día lo hicimos por nuestra cuenta y, en primer lugar, visitamos la Mezquita Hazrat Khizr o Mezquita de los Viajeros cuya entrada es gratuita. Allí se encuentra el mausoleo de su expresidente Islom Karimov, aunque no se puede entrar en él. Como el conjunto está en alto podréis disfrutar de unas vistas maravillosas. Coincidimos con los rezos que se oían de fondo. La arquitectura de mosaicos en tonos azulados y verdosos, sus techos coloridos y bien conservados y las columnas que tienden a estrecharse justo encima de la base, conforman un conjunto arquitectónico que merece mucho la pena visitar. Esta forma de columnas la seguimos viendo el resto del viaje.
Mercado Siyob Bazaar. Os llamarán la atención la cantidad de puestos de frutos secos de todos los tamaños y precios. Podréis encontrar de todo aunque los imanes de recuerdo los adquirimos en la calle semipeatonal Toshkent, no volvimos a verlos más baratos que allí. Estuvimos dando una vuelta por los puestecillos e hidratándonos con una riquísima agua de menta.
Mezquita Bibi-Khanum. Amir Temur tuvo varias esposas y su favorita fue Bibi-Khanum a quien dedicó esta preciosa mezquita con cúpulas azules que se compararon con el cielo y el portal con un arco enorme que compararon con la Vía Láctea. No tuvieron hijos pero era tal el amor que sentía por ella que mandó construir la mezquita más grande de Oriente, incluso trajo elefantes desde la India para levantarla. No queda en pie todo lo que se construyó porque en aquella época no tenían los medios para una construcción así, comenzó a agrietarse y varias partes se derrumbaron, de hecho hoy en día siguen los procesos de restauración. La entrada costó 40.000 soms por persona, aproximadamente 3€, pero nos merecieron la pena además que en su patio arbolado se estaba fresquito. Era 23 de abril y en Samarcanda ya hacía calor.
Restaurante Zargarón: fue el elegido para comer. El lugar es privilegiado porque sus ventanales dan directamente a la Mezquita. La comida no estuvo mal pero no fue la mejor del país.
Por la tarde-noche volvimos al Registán, algo tuvo todo el tiempo que nos atraía hacia él. Estuvimos en sus escaleras deleitándonos con la hipnótica visión pues de noche la iluminación lo convierte en una maravilla. Se nos acercaron unas estudiantes para practicar inglés y saber de dónde procedíamos.
Segundo día
El segundo día completo en Samarcanda contratamos un tour privado. Nos pareció caro para los precios que se manejan en este país. Si el salario medio son aproximadamente 400€ al mes, el tour supuso 110€ y no incluía nada, ni entradas ni comida. Cierto es que el coche era cómodo, con aire acondicionado y la guía fue muy atenta, nos explicó historia, arquitectura, anécdotas, etc.
Comenzamos la visita en Konigil, un pueblecito cercano, en una fábrica de papel de seda que elaboran a mano con aceite de pepitas de melón o sésamo que tiene una gran durabilidad. El lugar era verde, tiene un paseo muy agradable, con construcciones de madera, una noria, un canal de agua, alguna tiendecilla y muchos turistas.
Observatorio de Mirzo Ulugh-Bek, nieto de Amir Temur. Encontraréis una gran estatua de él a la entrada. Fue gobernador de Samarcanda pero dedicó gran parte de su tiempo a la ciencia. Su trabajo más importante fueron las Tablas Astronómicas que también se utilizaron en Europa. Este observatorio es considerado como uno de los mejores del mundo musulmán de su época y en él podréis ver parte del sextante astronómico que se utilizaba para medir las posiciones de la estrellas. En el propio Registán, una de las madrasas fue mandada construir por Ulug-Bek para que los estudiantes se formasen allí. Por ello esta madrasa lleva su nombre.
Al final de esta entrada os dejamos una breve historia de la vida del gran Ulugh-Bek. Creemos que os resultará interesante y le rendimos un pequeño homenaje desde aquí.
Necrópolis Shah-i-Zinda, Patrimonio Mundial de la Unesco, es un precioso conjunto de mezquitas y mausoleos. En él están enterradas dos de las esposas de Amir Temur (excepto su favorita Bibi-Khanum) y sus hijos, veréis que son las tumbas más pequeñas. Fue el lugar donde se enterraba a miembros de la familia. Por cierto que los cuerpos no están en la parte de la tumba que sobresale sino en el suelo. La parte de arriba es solo para saber dónde está ubicado el lugar del enterramiento. Al entrar al complejo, la primera tumba de la izquierda es la de Shodi Mulk Oka que se considera la más hermosa. A este conjunto también se le conoce como Tumba del Rey vivo porque, según la leyenda, Ibn-Abbas, primo del profeta Mahoma, predicaba el Islam en la zona de Asia Central, cosa mal vista por los zoroastrianos que lo decapitaron pero no acabaron con su vida, de ahí el nombre del lugar.
Os escribo el restaurante donde fuimos a probar el plov (plato nacional) porque es el lugar de más fama entre la gente local: Samarqand Osh Markazi.
Mausoleo de Amir Temur: a la entrada encontraréis unas enormes letras con el nombre de la ciudad para haceros una foto de recuerdo. Esta edificación dispuesta de forma geométrica parece ser que fue inspiración para la posterior construcción del Taj Mahal en la India. Aquí está enterrado Tamerlán. Una de las puertas que veréis antes de la principal, estrecha y no muy alta, se dice que era para que las personas entrasen al lugar con la cabeza inclinada en señal de respeto. Es de estilo mocárabe y veréis que tiene una especie de estalactitas para que hiciera eco y se oyera mejor. Hay un gran patio antes de entrar y el edificio principal es el mausoleo donde está su tumba en el centro en color negro. Recordad que no está dentro de ella porque se enterraban en el suelo, la tumba solo marca el lugar. Disfrutad con la belleza de este mausoleo que no deja indiferente a nadie.
Algo que nos llamó la atención al salir de allí fue el nombre de la calle dedicada al español Ruy González de Clavijo, embajador del rey castellano Enrique III, que fue encomendado para crear una alianza para guerrear contra el Imperio otomano y escribió la crónica «Vida y hazañas del gran Tamerlán», gracias a ella su historia ha llegado hasta nuestros días.
Recordemos que en 1220 el imperio mongol, con Gengis Khan a la cabeza, arrasaría el país destruyendo la cultura y la economía. En el siglo XIV, el conquistador Tamerlán (Amir Temur) emergió de Samarcanda, creando un vasto imperio y transformando su ciudad natal en un centro de poder y arte.
Y esa tarde al fin entramos en el conjunto del bello Registán que significa lugar cubierto de arena. La plaza central, antes de la construcción de los tres edificios, era el lugar donde se reunía la ciudadanía pues era aquí donde se anunciaban los decretos reales y donde se hacían las ejecuciones públicas. Por la posición privilegiada de Samarcanda en el centro de la Ruta de la Seda, esta plaza era lugar de mercado e intercambio lo que procuró prosperidad a la zona y fue un importante centro cultural y cosmopolita.
Las madrasas no son de la época de Amir Temur pues la primera la mandó construir su nieto Ulug-Bek en el siglo XV y de ahí el nombre de la misma situada a la izquierda. Actualmente el conjunto está formado por tres edificios, los dos últimos se construyeron dos siglos más tarde, al frente está situada la madrasa Tilla-Kori, que también es mezquita, y a la derecha la madrasa Sher-dor ambas del siglo XVII. Esta última tiene en su portal imágenes de dos tigres con un sol en la espalda. En la religión musulmana no están admitidas las representaciones de seres vivos pero aquí se permitió al no ser una mezquita. Las madrasas eran universidades, escuelas islámicas, y disponían de alojamiento para los estudiantes. Las clases no eran de muchos alumnos por lo que las estancias dedicadas a ellas eran más bien pequeñas. Desde fuera da la sensación de que las madrasas son edificios casi planos pero, una vez se accede al interior, cada una tiene un gran patio detrás con vegetación en la parte central, las celdas (habitaciones) y las clases formando un cuadrado alrededor. En la parte inferior se impartían las clases y en el piso superior se situaban las habitaciones dobles. Desde 2001 es Patrimonio Mundial de la Unesco.
En los días que estuvimos en Samarcanda no hubo ninguno que no estuviéramos un rato sentados en las escaleras admirando el Registán que, cuando cae el sol, iluminan de manera que incrementa su belleza. El último día pensé que no sería capaz de irme de allí, me tenía atrapada, creo que en ningún lugar he visto arquitectura que la supere, solo el Taj Mahal estaría a la misma altura. Sin duda uno de los lugares que quedaran marcados en nuestro corazón para siempre.
Uzbekistán es un país laico pero la mayor parte de su población es musulmana. Cuesta encontrar una calle con terracitas para tomar una cerveza. En Samarcanda hay una calle coloquialmente denominada Pub Street que, aunque no es peatonal, tiene cervecerías a derecha e izquierda, algunas de ellas con terraza interior en las que también se puede cenar.
Breve historia de Ulugh-Bek
Hace muchos siglos, en el corazón del vasto y próspero Imperio Timúrida, vivía un joven príncipe llamado Ulugh-Bek. Nacido en 1394 en Sultaniyeh, una ciudad majestuosa, desde pequeño mostró un ferviente interés por los misterios del cielo. Su abuelo, el gran conquistador Tamerlán, había forjado un imperio formidable, pero Ulugh-Bek tenía sueños diferentes. Soñaba con las estrellas.
Desde joven, a Ulugh-Bek le fascinaban los movimientos celestiales. Pasaba horas observando el firmamento, registrando pacientemente la danza de las estrellas y los planetas. A medida que crecía, su pasión se convirtió en un fervor insaciable por el conocimiento. A los 16 años, su padre, Shah Rukh, le confió el gobierno de Samarcanda, una de las joyas del imperio. En lugar de dedicarse solo a la política y la guerra, Ulugh-Bek convirtió a Samarcanda en un centro de aprendizaje y ciencia.
Su mayor legado fue la construcción del Observatorio de Samarcanda en 1424. Este magnífico edificio no solo era una maravilla arquitectónica, sino también un testimonio de su devoción por la astronomía. El observatorio contaba con tecnología puntera para la época, como un enorme sextante, que permitía a los astrónomos medir las posiciones de las estrellas.
Ulugh-Bek llevó a cabo unas mediciones astronómicas extraordinariamente precisas sobre el movimiento del Sol y de la Luna y su relación mutua con los eclipses de los dos astros. Junto con su equipo de eruditos, emprendió la tarea de catalogar las estrellas y mapear el cielo. Su catálogo estelar, el Zij-i-Sultani, registró las posiciones y magnitudes de más de mil estrellas, y fue considerado uno de los logros más notables de la astronomía antes de la invención del telescopio. Fue una enorme contribución al desarrollo de instrumentos y técnicas más avanzadas que aún se utilizan hoy en día en la NASA.
Sin embargo, la vida de Ulugh-Bek no estaba exenta de dificultades. A pesar de sus grandes contribuciones a la ciencia, enfrentó oposición y envidia dentro de su propia familia. Su hijo, Abdal-Latif, se rebeló contra él, resentido por las prioridades de su padre y su enfoque en la ciencia en lugar de la política y la expansión militar. En 1449, Ulugh-Bek fue traicionado y asesinado por órdenes de su propio hijo.
A pesar de su trágica muerte, el legado de Ulugh-Bek perduró. Sus trabajos fueron estudiados y admirados por astrónomos de generaciones futuras. El Observatorio de Samarcanda sigue siendo un símbolo de la búsqueda incansable del conocimiento. La historia del príncipe astrónomo, que prefirió el brillo de las estrellas al resplandor del poder, continúa inspirando a los amantes de la ciencia y el cosmos en todo el mundo.
Que bonita es Samarkanda!! La ciudad de las» Mil y una Noches» no me extraña que os dejase boquiabiertos, es de una belleza extraordinaria
Como siempre, vuestra publicación muy completa y muy útil para el viajero que tenga intención de ir allí.Y con unas fotos extraordinarias ! Enhorabuena !
¡Muchas gracias! Samarcanda se ha convertido en nuestra arquitectura favorita, es maravilloso cómo iluminan de noche el Registán. Un abrazo